Los orígenes del Estado Moderno

Estado Moderno

El Estado Moderno, como forma de asociación política, es una construcción histórica. Su origen se remonta a un lugar y tiempo precisos: el continente europeo hacia finales de la Edad Media (siglos XIII y XV).

Este momento se distinguió por una serie de transformaciones sociales, institucionales, económicas y culturales de relevancia. Se produjo un importante desarrollo del comercio y un crecimiento de las ciudades, que darían lugar a la economía capitalista  (en oposición a la actividad agrícola y el campo), con la consiguiente expansión y prosperidad de un nuevo grupo social de carácter urbano y mercantil: la burguesía.

Paralelamente se descalabró el sistema de organización feudal basado en relaciones de sumisión entre señores y siervos y se produjo una decadencia progresiva de la antigua nobleza señorial y guerrera, un estamento propio del mundo medieval cuyo poder, fortuna y prestigio derivaban de la posesión de tierras asociada a prerrogativas o títulos honoríficos hereditarios (duque, conde, marqués) o concedidos originalmente por los emperadores o reyes por servicios prestados, o cambio del metálico o aun por la fuerza.


La corona concentró varios poderes, disolvió la fragmentación político-territorial de señoríos, condados y ducados y suprimió la autonomía de las ciudades; la autoridad de los reyes también se consolidó frente a los parlamentos medievales (institución que los monarcas siempre trataron de eliminar o subordinar para evitar limitaciones en sus acciones) y frente a la Iglesia (tan celosa de la expansión del poder de los gobernantes como interesada en conservar la autoridad espiritual).

Se amplió el conocimiento científico y técnico y hubo una extensa y rápida difusión del saber gracias a inventos como la imprenta; se produjeron descubrimientos geográficos trascendentes (el continente americano, vastas zonas de Asia y África) a la vez que se renovaron las artes, las letras y la concepción del hombre y del mundo (movimiento que se conoce como Renacimiento).

Hacia el final de este periodo, los reyes afianzaron su poder, unificaron a pueblos antes aislados bajo un sentimiento de patriotismo e idioma común, equiparon ejércitos permanentes capaces de repeler invasiones extranjeras, integraron a la nobleza como parte de la administración real, incrementaron sus riquezas, mejoraron la gestión de sus bienes, posesiones y finanzas y reglamentaron con mayor precisión un sistema común de tributos y gravámenes.

Aunque al principio en forma muy rudimentaria, desde entonces el Estado Moderno ha presentado sus atributos distintivos (uso exclusivo de la fuerza legitima, territorio delimitado, población amalgamada por una identidad común, soberanía, gobierno mediante leyes y burocracia publica). Por otra parte, se impuso como formula de organización sociopolítica en otras latitudes y, asimismo, ha evolucionado y ha experimentado diversas y profundas transformaciones.

Foto vía: edublog.

Publicado en: Edad Moderna

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2 comentarios

  1. fanny dice:

    k fome ek kolegiooooooooooooooooo

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