Los gloriosos años de Isabel «la Católica»

Isabel la Católica

En el año 1451, la antigua región llamada “Madrigal de las Altas Torres” vio nacer a quien fuera la gran Reina de Castilla y una de las figuras más importantes de la historia española: Isabel “La Católica”.
Su matrimonio con Fernando de Aragón, que había permitido unir ambos reinos: la conquista de Granada, que pasó a Castilla, y el descubrimiento de América, son los hitos más importantes de la primera reina de España.

Hija de Juan II de Castilla y de Isabel de Portugal, en 1468 fue reconocida como heredera al trono por su hermanastro Enrique IV en detrimento de su propia hija, Juana. Un año más tarde, y de acuerdo con el consejo de la nobleza y de las altas jerarquías eclesiásticas, Isabel contrajo matrimonio con su primo Fernando, hijo de Juan II y heredero del trono de Aragón. De este modo quedaba asegurada la unión entre ambos reinos. Enterado de esto Enrique IV deshereda a Isabel en 1470, con el apoyo de parte de la nobleza. No obstante, a la muerte del rey (1474), Isabel I sube al trono. A partir de allí se desencadena una cruenta guerra civil entre sus partidarios apoyados por Aragón, y los de Juana, auxiliados por Portugal. Con la derrota de los portugueses en 1479 quedó zanjada la guerra civil. Poco después, Fernando accedió al trono de Aragón, con  lo que se realizó la unión de ambos reinos.

Los monarcas iniciaron entonces una política encaminada a implantar un Estado fuerte, capaz de expandirse al exterior. Su primera medida fue la creación de la Santa Hermandad, con el fin de reestablecer la seguridad y la unión entre la corona y los municipios. Posteriormente redujeron el poder de la alta nobleza, a la que apartaron del Consejo del Estado, pusieron bajo su mando las distintas órdenes militares y, para acabar con la autonomía municipal, crearon la figura del corregidor. Todo ello, unido a una fuerte tendencia centralizadora, consiguió aumentar considerablemente los ingresos de la Hacienda.

Gracias a tales medidas y a la persistencia de Isabel en aumentar sus dominios, se pudieron llevar a cabo las campañas de Italia la conquista de Granada y el descubrimiento y la colonización de América.

Impregnada de un fuerte sentimiento religioso, de auxilió de la Iglesia, que a su vez le otorgó amplios poderes (nombramientos de obispos, control de ordenes, etc.) Isabel se ganó el nombre de “la Católica” por la persecución que desató contra los moriscos, por la implantación en España de la Inquisición y por el decreto de expulsión de los judíos. Su muerte estuvo a punto de romper la unión conseguida, pero la habilidad política de su marido lo evitó.

Finalmente fallece en Valladolid en 1504.

Publicado en: Edad Media Baja, Historia de España

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