El papel de los circos romanos en el Imperio

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Los llamados Circos romanos eran parte de las instalaciones que los romanos tenían como lugares lúdicos. Junto al teatro y al anfiteatro, los circos tenían una misión clara, entretener como fuera al público; y es que en Roma, los espectáculos, además de ser públicos y gratuitos, eran un derecho del ciudadano, no un lujo. La mejor forma de mantener fuera de los problemas del estado al resto de habitantes de la ciudad, sin lugar a dudas.

Estos circos estaban inspirados en los hipódromos y estadios griegos. No obstante, contaban con medidas mucho más grandes. Generalmente son recintos alargados que contaban con remates circulares en los extremos. Así, su forma general era oval.

En el centro de los mismos se encontraba la arena, partida en dos por la espina y rodeada por completo por las gradas. Dicha espina formaba en la arena dos calles, que era el espacio reservado para que pudieran correr las cuadrigas. Además, en cada extremo se ubicaba una columna a modo de meta.

Los juegos solían comenzar con un desfile inaugural que iba desde las calles hasta el circo. Este desfile estaba encabezado por el magistrado que ofrecía los juegos, el encargado de inaugurarlos nada más llegar al circo.

Asimismo, los juegos en los circos solían contar con varias partes. Existía una llamada Ludus Troianus, que era un simulacro de batalla entre la aristocracia más joven de la ciudad.

Por otro lado tendríamos las Exhibiciones ecuestres, en las que el público se deleitaba con una serie de acrobacias a caballo, que se realizaban por jinetes muy expertos.

También destacaban las Carreras pedestres, que duraban horas y estaban protagonizadas por corredores.

Por último, también destacaban las carreras de carros, que en verdad constituía el plato fuerte de los juegos organizados en los circos. Estos carros eran tirados por dos, tres o cuatro caballos y cada carrera consistía en dar aproximadamente unas siete vueltas a la pista.

El circo romano más conocido es el Circo Máximo de Roma, que es a su vez la pista de carreras más grande que se cree contó el Imperio. Hoy su estado está bastante deteriorado, aun así, es posible observar las dimensiones de la pista, a pesar de que esté completamente cubierta de hierba.

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Publicado en: Historia de Roma

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