La masacre de los cocodrilos de agua dulce en la Isla de Ramree

Cocodrilo agua dulce

Nos situamos en la isla de Ramree, junto a Birmania. Corría el año 1945 y esta porción de tierra junto al resto del sur de Birmania había sido capturada por los japoneses en la primera fase de la Campaña de Birmania en 1942. Tres años más tarde, se preparaba la ofensiva del 14º Ejército Británico, una operación que el ejército aliado desplegó con miles de medios para lograr recuperar el control sobre Ramrre y Cheduba entre otros.

Los británicos iniciaron su ataque con el acorazado Queen Elizabeth, ayudado por la fuerza de los escuadrones de la RAAF del portaviones Ameer. Durante unas seis semanas, entre enero y febrero de ese mismo año, los bombardeos fueron incesantes en la isla. Bombardeos que iban acompañados del desembarco continuo de tropas que poco a poco hacia retroceder a los japoneses.

Así fue como acosados por las fuerzas británicas, un grupo de mil japoneses se vieron en la obligación de internarse en los manglares para poder escapar de sus atacantes. Sabían que esta zona era peligrosa, y aunque jamás habían ido tan lejos, era la única vía para poder refugiarse de la lluvia de acero que caía sobre ellos.

El interior de los manglares estaba habitado por cientos de especies peligrosas. Escorpiones, mosquitos tropicales, arañas, serpientes y uno de los animales más mortíferos… el cocodrilo de agua salada, cuyo tamaño podría superar incluso los 10 metros de largo.

Tras resguardarse entre las aguas de ese lugar, los soldados japoneses se encontraron con un enemigo mayor y más despiadado que los británicos. Un gran número de cocodrilos de agua salada, alertados por los disparos y atraídos por la sangre que emanaban sus heridas, comenzó a atacar sin descanso a los soldados, uno a uno, sin dejar supervivientes.

La situación para esos hombres era desesperada. Mientras los británicos disparaban desde fuera a todo aquel que decidiera escapar de los manglares, dentro se libraba otra batalla en la que no existía escapatoria alguna de las fauces de esos hambrientos reptiles.

Se dice que más de 1000 litros de sangre se derramaron durante aquella noche, la mayoría de esa cantidad como resultado de la matanza de los cocodrilos de agua salada.

A pesar de que no existieron pruebas suficientes para saber qué era lo que había pasado, ya que nadie se atrevió a adentrarse en ese lugar durante los días siguientes, muchos fueron los testimonios de hombres británicos que narraban los sonidos de las mandíbulas de los cocodrilos y los espeluznantes alaridos que salían del manglar.

Otros episodios bélicos de la historia:

Publicado en: Curiosidades de la Historia, Edad Contemporanea

Tags: ,

Imprimir Imprimir




Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top