El Altar de Pérgamo

Altar-de-Pergamo

A principios del reinado de Eumenes II (197-159 a.d.C.), se llevó a cabo la construcción de uno de los monumentos más impresionantes de la Antigüedad: el conocido como Altar de Pérgamo. Erigido en la acrópolis de la ciudad homónima, todo parece indicar que el edificio se constituye como el altar que se albergaba en un templo, cuya posible referencia sería el Templo de Atenea. Así, se baraja la hipótesis de que en él fuesen venerados tanto esta diosa como Zeus.

Se caracteriza, sobre todo, por sus magníficos frisos monumentales en los que se han representado escenas de la Gigantomaquia y de la historia de Telefo; tal es su magnificencia, que han sido catalogados como unas auténticas obras maestras de la escultura griega antigua, representando el momento álgido de lo que se ha venido a denominar el “barroco helenístico”.

Su hallazgo tuvo lugar en el año 1871 de la mano del ingeniero alemán Carl Humann, quien era un verdadero amante de la Arqueología. Posteriormente, y gracias a un acuerdo que a finales de esa década se firmó entre Alemania y el por entonces Imperio Otomano (este último se vería recompensado con 20.000 marcos de oro), el monumento se trasladó a Berlín para ser allí reconstruido y restaurado.

Es el propio Humman quien envía a Alemania tres fragmentos de lo que califica como una ”lucha” y que pasarían desapercibidas hasta que, en 1877, Alexander Conze, arqueólogo, fija en ellos su interés y le solicita al ingeniero que comienza la excavación. Los restos del altar se irán encontrando en la muralla de la ciudad, ya que habían sido utilizados para su construcción.

Hoy en día, el gran friso puede contemplarse en todo su esplendor en una de las salas del Museo de Pérgamo, ubicado en la capital alemana y que fue inaugurado en 1930.

Foto Vía: Historia Clásica

Publicado en: Edad Antigua

Tags: ,

Imprimir Imprimir




Top