El Mausoleo de Halicarnaso

Mausoleo-de-Halicarnaso

Por diversos avatares de la Historia en los que no vamos a entrar en el artículo de hoy, es en el Museo Británico de Londres donde pueden observarse algunas de las mayores maravillas de la Antigüedad (el friso del Partenón o la Piedra Rosetta, por poner tan sólo algunos ejemplos) y, entre ellas, se encuentran también algunas de las esculturas que pertenecieron al extinto Mausoleo de Halicarnaso.

Considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, el Mausoleo era una enorme tumba construida en mármol blanco y destinada a albergar los restos de Mausolo, rey de Caria (situada en lo que hoy en día sería el sudeste de la actual Turquía).

El proyecto, ideado por su esposa y prima segunda Artemisia II, se comenzó a levantar según diseño de los arquitectos Sátiros y Piteos, durante el reinado del propio rey y su construcción culminó entorno al año 350 a.d.C., se cree que unos quince días después de la muerta del monarca. Un año antes Artemisia había fallecido también.

Las medidas espectaculares del mausoleo eran las siguientes: por un lado la estructura rectangular de su base era de 30 por 40 metros y, sobre ella, se disponían 117 columnas jónicas organizadas en dos hileras que servían de soporte para el techo, el cual tenía forma de pirámide escalonada. Éste, por último, estaba coronado por la estatua de una cuadriga que portaba figuras del rey y de la reina por lo que, el cómputo total de la construcción, ascendía a unos 50 metros de altura. Además de todo esto, toda la tumba estaba decorada con relieves y figuras cuyo número total rondaba las 445.

Bajo la estructura, se descubrieron una serie de túneles que conducían a los sarcófagos de los monarcas. De ellos, y debido a los saqueadores de tumbas, no ha quedado nada.

A lo largo de la historia, soportó la destrucción de la ciudad que llevaron a cabo tanto Alejandro Magno como los bárbaros, los árabes o la propia naturaleza con un terremoto en el siglo XV. Un siglo después, los Caballeros de San Juan utilizaron sus restos para reparar el Castillo de San Pedro de Halicarnaso.

Publicado en: Edad Antigua

Tags: ,

Imprimir Imprimir




1 comentario

  1. Carlos emilio Sánchez cruz dice:

    Bien hecho con esto

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top