Transformaciones políticas del siglo XVIII

Transformaciones Politicas siglo XVIII

Mientras Francia declinaba en Europa durante los reinados de Luis XV y Luis XVI, y Holanda perdía su predominio marítimo a partir del siglo XVII, Inglaterra comenzaba a afirmar su poderío colonial y llegaba a ser en el siglo XVIII, bajo los Hannover, la potencia hegemónica. Sin embargo, no completaban ya estas naciones el panorama político de Europa.

Si el Santo Imperio había fracasado en su intento de unificarse y alcanzar una categoría de primera potencia, en cambio, nació de su seno una nación que, en el curso del siglo, creció hasta convertirse en una de las potencias directoras de la actividad político europea: Prusia. Ésta se trasformó por entonces en un fuerte Estado y se extendió territorialmente al tiempo que acrecía su poderío militar y su gravitación internacional.

Pero, al mismo tiempo, se levantaba en el oriente europeo Rusia, hasta entonces apartada de la vida continental. Por obra de Pedro I y de Catalina la Grande se transformó en la gran potencia del Báltico y comenzó a pesar en el desarrollo de la vida europea; de ese modo, todo el continente constituyó un conjunto político en estrecha vinculación, cuyas diversas partes debieron ajustar nuevamente sus relaciones mediante repetidos conflictos y acuerdos.

Dentro de este cuadro, España había perdido su antigua grandeza y su posición rectora. Cuando, a principios del siglo XVIII, los Borbones se plantearon como programa de gobierno la misión de restaurar el antiguo esplendor de España e incorporarla, con la categoría que antes tuviera, a la vida de Europa.

Los reyes de la casa de Borbón, los “Borbones de España”, reinaron durante todo el siglo XVIII, gobernando la metrópoli y las colonias americanas con distinta fortuna, según la capacidad de los sucesivos monarcas y de acuerdo con las circunstancias de la época, singularmente complicadas por la extensión del panorama político europeo.

El siglo XVII constituyó un periodo brillante en la historia de España, aunque sus frutos fuesen frustrados posteriormente por las invasiones napoleónicas y las consecuencias que ese hecho provocó en el espíritu español.

Más información: historias del siglo XVIII

Publicado en: Edad Moderna

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