El Camino de Santiago, historia de peregrinos

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Cierta noche el cielo se abrió y mostró un resplandor que rompió su oscuridad. Ante los ojos de Pelayo, un anacoreta que habitaba aquellas tierras, un campo de estrellas marcó el camino que llevaba a lo más recóndito del bosque, donde los restos de un sepulcro yacían. Corría el año 830 de nuestra era, y reinaba en Asturias Alfonso II el Casto.

Las noticias de aquel prodigio llegaron a los oídos del Obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien se encaminó rápidamente hacia el lugar. Cuenta la leyenda, que fue la gracia divina quien lo guió, y tras tres días en los que no comió nada, descubrió al fin, en aquel bosque, el sepulcro del apóstol Santiago.

Esta es la historia (o leyenda) que marca el inicio de Santiago de Compostela, nombre que proviene precisamente de aquel campo de estrellas, o campus stellae, como se diría en latín, y que se convertiría, con el paso de los años, en uno de los tres lugares de peregrinaje más importantes del mundo, junto con Jerusalén y Roma.

Tras el descubrimiento del sepulcro, Alfonso II el Casto mandó construir una iglesia sobre aquellos restos, que acabaría por convertirse, varios siglos después, en lo que hoy es la Catedral de Santiago de Compostela. Las noticias del hallazgo, en una época convulsa y afectada por las creencias religiosas, se extendió cómo la pólvora por toda la Cristiandad y fue ya en el siglo X, cuando aquella iglesia se convirtió en núcleo importante de aquellas creencias.

La sede de Iria Flavia se trasladó de Padrón a Compostela, y poco después comenzó a recibir a sus primeros peregrinos. El nombre del Obispo de Le Puy, Godescalco, quedará para siempre como el del primer peregrino que llegó a la iglesia, el cual cruzó la Península, desde Francia, a pesar de la inseguridad existente en los caminos, y los ataques de Almanzor, de quien dicen, incluso, que llegó hasta Compostela y la saqueó, dejando intacta la tumba del apóstol.

El auge del Camino de Santiago proviene del siglo XI, cuando ya los reyes cristianos habían acordado defender aquella ruta, y elaborar unas medidas jurídicas que protegieran a los peregrinos. Eso favoreció que desde todos los rincones de Europa comenzaran a llegar peregrinos. Precisamente, del año 1139 data la primera guía que se conoce del Camino de Santiago: el conocido como Códice Calixtino, creado por un clérigo francés, Aymeric Picaud. En él se describía cuáles eran las principales rutas que seguían los peregrinos para llegar hasta Compostela.

Nombres como los de Nájera, Santo Domingo de la Calzada, Frómista, Astorga, Ponferrada, Portomarín o Palas del Rey (última población antes de llegar al sepulcro), quedaron así ligadas para siempre a una de las rutas culturales más importantes de España, a la ruta jacobea, nombre con el que también se conocía al camino compostelano.

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Algunos textos hablan de hasta 500.000 peregrinos al año en el siglo XII, pero sean ciertas o no aquellas cifras, lo cierto es que por su importancia, la ruta compostelana no sólo se convirtió en una ruta de peregrinación, sino que acabó siendo uno de las principales vías de reactivación económica y cultural de toda la Península. Aquella ruta nos trajo los conocimientos de toda Europa y sirvió como vía rápida en el comercio.

Gentes de todas las clases sociales hicieron el camino, desde reyes, como Luis VII, rey de Francia, y los propios Reyes Católicos, hasta santos, como San Francisco de Asís, pintores, escritores… Gracias a la ruta, las poblaciones fueron floreciendo. Se construyeron hospitales para atender a los peregrinos, hostales donde reposar, lugares donde comer pan, vino y carne, los principales alimentos de los peregrinos, y todo tipo de negocios relacionados con esta actividad, como herrerías para los caballos, mesones, o lugares de encurtados para las ropas, e incluso comenzaron a surgir barrios de «francos», apodo con el que eran conocidos los peregrinos, aunque no todos provinieran de Francia.

Sin duda, el Camino de Santiago, lejos de ser simplemente una ruta de peregrinos transformó toda nuestra fisonomía, geográfica, cultural y socialmente.

Foto 1 via: Escapadasfindesemana

Publicado en: Edad Media Baja, Historia de España

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2 comentarios

  1. EVEREST12 dice:

    ME SIRVIO MUCHO PARA MI HISTORIA

  2. moramorao dice:

    Gracias por la información

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