La Década Ominosa en España

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La Década Ominosa (1823-1833) fue un periodo de la historia de España en el que se restauró el absolutismo, con Fernando VII, y se persiguió ferozmente a todos los liberales.

En 1823, tras el Trienio Liberal, el cual se había regido por la Constitución de Cádiz, Fernando VII fue liberado por los Cien Mil Hijos de San Luis. Nada más ser liberado promulgaría un decreto que anularía todo lo que se había legislado durante dicho Trienio. Sus intenciones eran bastante claras, España debía volver al absolutismo.

Tras esa anulación y viendo el evidente camino que el monarca tomaba, las protestas y concentraciones liberales no hicieron más que aumentar. Por este motivo, se iniciaría una represión brutal contra todos esos liberales que ponían en peligro el absolutismo.

Aquellos liberales más conocidos se vieron en la obligación de salir de la Península casi al instante. No obstante, muchos de ellos fueron ejecutados, mostrando así al pueblo un castigo ejemplar para aquellos que se desviaban del régimen autoritario. Ejemplo de ello fue la muerte de Rafael del Riego en la plaza de la Cebada de Madrid, lugar en el que fue ahorcado el 7 de noviembre de 1823.

La censura se instauró con una fuerza voraz. Se intentó dominar y manejar de cerca los programas de estudios universitarios, y a pesar de que estas actuaciones seguían teniendo como resultado algunos levantamientos, Fernando VII contaba con el apoyo de las tropas francesas que estaban siendo pagadas por unos impuestos que sumían en la más absoluta decadencia al pueblo español. Todo ello no hacía más que ridiculizar el estatus español, así como a su monarca, que frente a Europa quedaba como un pelele afrancesado con miedo a sus propias milicias.

Ya en 1713, Felipe V promulgaría la Ley Sálica, aquella que imponía que las mujeres sólo podrían heredar si no habían tenido herederos en la línea principal, con sus hijos, o en la lateral, sus hermanos y sobrinos. Felipe V tenía intención de evitar que los Habsburgo pudieran hacerse nuevamente con el trono y así fue como intentó zanjar el tema.

El problema es que Fernando VII no tuvo hijos, tan sólo hijas. Ya su padre, Carlos IV, había intentado eliminar esta ley sálica, y finalmente Fernando terminaría con lo que su padre comenzó. En 1830 promulgó la Pragmática Sanción, de esta forma su hija mayor podría heredar el trono y proclamarse reina.

Esa hija era Isabel II de España y esa derogación sería el detonante de la Primera Guerra Carlista de España, en la que los partidarios del hermano de Fernando VII, Carlos María Isidro de Borbón, se enfrentarían a los isabelinos.

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España

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