El bulo del hierro en las espinacas

espinacas

Seguro que muchos de vosotros seguís pensando que las espinacas son un alimento que contiene muchísimo hierro. Hasta el mismísimo Popeye las tomaba para obtener gran parte de su brutal fuerza. Pues bien, todos aquellos que odiáis este alimento ya podéis dejar de aceptar comerlo por su “alto contenido en hierro”, pues la verdad es que ésto es mentira.

La falsa idea de que este alimento era una gran fuente de hierro para el hombre se originaría durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Al parecer, las autoridades norteamericanas detectaron que la población infantil sufría una alarmante anemia. Ésto era debido a la escasa cantidad de hierro en su dieta.

Los americanos se tomaron esto muy en serio, pues pusieron a trabajar inmediatamente a un nutricionista llamado E. Von Wolf , el cual se basaría en un informe anterior firmado por nutricionistas alemanes.

En el informe von Wolf se sorprendió al ver que las espinacas contaban con una cantidad de 40 miligramos de hierro por 100 gramos, algo bastante espectacular.

Tras traducir y adaptar el estudio, las autoridades norteamericanas realizaron una enorme campaña en la que las espinacas se situaban como el alimento estrella. Así, la mayoría de los padres del país las introdujeron en la dieta de sus hijos.

No tardarían mucho en darse cuenta de que la traducción de Von Wolf había sido errónea. Al parecer, se trataba de una errata tipográfica. El nutricionista había calculado mal y en vez de 40 eran 4 miligramos por 100 gramos, algo bastante escaso.

No obstante, lejos de difundir el error siguieron con su campaña. Inmersos ya en plena Segunda Guerra Mundial la carne escaseaba y lo cierto es que los vegetales eran mucho más fáciles de cultivar. Un error que por cierto elevaría un 34% el consumo de las espinacas en el país.

Otros enlaces curiosos de interés:

Foto vía:  static.hogarutil

Publicado en: Curiosidades de la Historia

Tags: ,

Imprimir Imprimir




1 comentario

  1. Alfonso Ansó dice:

    El error fue de Wolf, sino que venía de antes. Se originó en 1870, donde un científico calculó mal el contenido de hierro y le atribuyó 10 veces más de lo que tenía en realidad.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top