La Cruz de la Victoria, Historia de Asturias

Cruz de la Victoria

Uno de los símbolos de Asturias es, sin ningún tipo de duda, la llamada Cruz de la Victoria. Convertida en emblema heráldico del Principado (gracias sobre todo a la actuación de Don Melchor Gaspar de Jovellanos), esta cruz latina se puede contemplar en la Catedral de San Salvador de Oviedo, concretamente en la sala denominada como Cámara Santa.

Donada a la catedral por el monarca Alfonso III el Magno y por su esposa la reina Jimena de Asturias en el año 908 y realizada en el taller de orfebrería que poseía el Castillo de Gauzón (como se hace constar en una inscripción localizada en la parte posterior de la cruz), no ha escapado a la leyenda: se dice que la cruz de madera que se encuentra en su interior fue la que el rey don Pelayo portaba en la famosa batalla de Covadonga (722), donde las tropas asturianas habrían vencido al ejército musulmán.

Este hecho ha sido recientemente refutado por los arqueólogos Alejandro García-Álvarez del Busto y César García de Castro Valdés a través de la realización de la prueba del Carbono 14 a la que se ha sido sometida dicha cruz, dando como resultado que la madera procede de un árbol talado durante los años de reinado de Alfonso III el Magno.

Durante la Revolución de Octubre del 34, la Cámara Santa fue dinamitada sufriendo en consecuencia las reliquias allí guardadas (Cruz de los Ángeles, Caja de las Ágatas y el Arca Santa) grandes daños, aunque la Cruz de la Victoria salió bastante bien parada. Fueron restauradas en 1942 en un proceso que los entendidos han calificado como “una violación de los principios arqueológicos, artísticos e históricos”.

Posteriormente, en 1977, fue robada aunque se consiguió recuperar. Sin embargo, los desperfectos que sufrió fueron tan graves que hubo de ser restaurada de nuevo, esta vez por la Comisión para la restauración de las Joyas Históricas de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.

Foto Vía: amimedamiedo.blogspot.com

Publicado en: Historia de España

Tags:

Imprimir Imprimir




Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top