El fin del II Reich: la Revolución Alemana

revolucion alemana tras el II Reich

Después de cuatro años de conflicto la situación en Alemania era desesperada, el hambre hacia estragos entre la población civil y los soldados marchaban a un frente que se había convertido en una trituradora humana. La guerra mundial se estaba eternizando.

El agotamiento y la falta de expectativas de ganar la guerra llevaron al gobierno del II Reich a decretar un alto el fuego a finales de octubre de 1918. La población sabia que la guerra estaba perdida y que era necesario firmar un armisticio para salir de ella en la mejor situación posible.

Pero el alto mando no acepta esta estrategia y decide romper el armisticio que había proclamado el gobierno enviando una ultima expedición marina a luchar contra la Royal Navy británica. Se ordena iniciar los preparativos para retomar la guerra en los puertos del norte. Entre los marinos, que estaban ansiosos por regresar a casa, se extiende la rabia.

El día 29 de octubre la flota estacionada en Schilling se niega a partir a combatir. El alto mando envía al ejército para doblegarlos.

El 3 de noviembre en la ciudad portuaria de Kiel los soldados abren fuego contra una manifestación de trabajadores que exige el fin de las hostilidades, nueve personas resultan muertas. Cuando el oficial al mando ordena volver a disparar contra la multitud un marino gira su arma contra él y lo ejecuta.

La revuelta había empezado. A partir de este momento se genera una ola de confraternización entre los soldados y los manifestantes, todos juntos exigen el fin del la guerra y de la monarquía. Nadie pasaba por alto que las similitudes con lo sucedido durante la revolución rusa del año anterior eran enormes.

El día 4 de noviembre los soldados insurreccionados crean consejos, destituyen a los oficiales y liberan a los presos políticos. Los soldados y trabajadores miembros del SPD y del USPD – la facción creada por los socialistas contrarios a la guerra – lideran la revuelta.

El día 7 de noviembre todas las grandes poblaciones del norte de Alemania han creado sus consejos y el alzamiento se expande hacia el interior. El movimiento también llegará a Hannover y a Munich. En todos los lugares se crean consejos a imitación de los aparecidos en Kiel.

El 9 de noviembre una multitud desfila por Berlín pidiendo la abdicación del Kaiser. En vista de estos acontecimientos Guillermo II abandona rápidamente el poder y huye al extranjero. Se abre en ese momento un vacío de poder que intentaran capitalizar las dos ramas más fuertes de la socialdemocracia.

Karl Liebknecht, líder del ala radical del SPD encarcelado por su oposición al conflicto, es liberado y proclama la República Socialista Libre Alemana. En ese mismo momento y para contrarrestar a los socialistas revolucionarios, los miembros del SPD proclaman la República alemana.

En apenas una semana la guerra ha acabado y el Imperio alemán ha desaparecido. Se abre un proceso de turbulencias revolucionarias que no acabará hasta la creación de la República de Weimar en agosto de 1919.

Foto Vía: Bundesarchiv

Publicado en: Edad Contemporanea

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