La Conferencia de Yalta de 1945

Conferencia de Yalta

La de veces que hemos visto en los libros de historia la célebre foto de los tres grandes mandatarios mundiales tras la Segunda Guerra Mundial, ¿verdad?. Ahí estaban los tres sentaditos, Churchill, Stalin y Roosevelt, resolviendo qué hacer con esta Alemania ya prácticamente derrotada y con el resto de Europa. Es la foto que se hicieron en la célebre Conferencia de Yalta.

Los tres decidieron reunirse del 4 al 11 de febrero de 1945 en la ciudad de Yalta, en Crimea. Claro, cada uno llegaba a aquella reunión con ideas distintas, todos buscando el mayor de los beneficios para sus respectivos países, por lo que los desacuerdos no se hicieron de esperar. No en vano dicen que la Conferencia de Yalta fue el origen de la Guerra Fría.

El presidente norteamericano, Roosevelt, llegó con la idea de pedir ayuda a Stalin para su guerra del Pacífico con los japoneses. Al inglés Churchill lo que le preocupaba era el que hubiera elecciones libres en toda Europa, en especial en la Europa del Este, para reconstruir sus países. Mientras que Stalin quería que esa Europa del Este mantuviera una influencia soviética para seguir controlando el cotarro por allí.

Stalin parecía que era quien lo tenía más claro. Él no quería moverse para nada de la Europa del Este. A Roosevelt, y sobre todo a Churchill, aquello no le gustaba demasiado, por lo que lo único que pudieron sacarle al ruso fue una promesa de que se harían futuras elecciones libres. Y Stalin seguro que se estaría riendo por lo bajo…

Tras muchos dimes y diretes, los tres mandatarios decidieron dividir Alemania en cuatro zonas, cada una de ellas ocupadas militarmente por estos tres países, y la restante por Francia. A eso parece que llegaron a un acuerdo rápidamente..,

Sin embargo, a la hora del dinero, Estados Unidos y Rusia acordaron que Alemania tenía que indemnizar con veinte mil millones de dólares, tanto en pasta como en maquinaria, a todos los demás países, mientras que Churchill dijo que no podía llegarse a un acuerdo así, sobre todo cuando Stalin dijo que de esos veinte mil millones, la mitad debían ir destinados a la Unión Soviética.

Otro tema polémico fue Polonia, a quien Stalin consideraba un país puente para que otros países pudieran atacar fácilmente a la Unión Soviética. Por eso propuso someter a Polonia al poder soviético, cosa que, claro está, no compartieron ni Churchill ni Roosevelt, quienes querían una Polonia libre con el fin de mantener la paz. Al final Stalin volvió a prometer que habría elecciones libres pasado un tiempo.

En lo que sí llegaron a un acuerdo rápido fue a la creación de la ONU, el nuevo organismo de naciones unidas. Lo que está claro es que los tres quisieron desde un principio repartirse un buen botín.

Publicado en: Edad Contemporanea

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