Cuando los gobiernos van a la huelga: Pinheiro de Azevedo

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Hace cosa de un año Evo Morales iniciaba una huelga de hambre exigiendo la aprobación de una ley electoral. Por supuesto, a mucha prensa le entraron ataques de hilaridad. ¡Un presidente en huelga! ¡Lo nunca visto! Al pobre presidente de Bolivia le cayeron palos de todas las esquinas del planeta…

Sin embargo, Evo Morales no estaba inventando nada que no hubiesen ensayado previamente, y a lo grande, en…Portugal. La sociedad portuguesa pasa por ser muy conservadora y tradicional. Nada más lejos de la realidad. En noviembre de 1975 el gobierno de Pinheiro de Azevedo, tal si estuviese protagonizando una obra de un Jarry o de un Ionesco, se declaraba en huelga.

El 25 de abril de 1974 un golpe militar, el movimiento de los capitanes, acababa en Portugal con más de 40 años de dictadura: la Revolución de los Claveles. El país luso entraba entonces en lo que la historiografía denomina el PREC, Proceso Revolucionario en Curso, en el que las diferentes fuerzas ideológicas de la sociedad, desde la izquierda radical hasta la extrema derecha, intentarán hacerse con los resortes del poder.

Fueron dos años de tensiones, movilizaciones, golpes de estado abortados, huelgas y gobiernos provisionales (así como también, desde el punto de vista psicológico y personal, de temores, esperanzas, deseos, alegrías y decepciones). En concreto, seis gobiernos sucesivos en dos años, en la mejor tradición italiana de la política. Y fue precisamente el sexto y último gobierno del PREC el que, acaso harto de tanta zozobra social y económica, el que decidió ponerse en huelga.

El primer ministro de aquel gabinete era Pinheiro de Azevedo, el “Almirante sin miedo”, que había sustituido a Vasco Gonçalves tras la caída del V Gobierno Provisional durante lo que se dio en llamar el “Verâo Quente” de 1975.

Así las cosas, si el verano fue calentito aquel año de 1975, el otoño no se enfrío lo más mínimo. Y es entonces cuando este señor, Pinheiro de Azevedo, escribiría su peculair página en el libro de la historia, con sus frases socarronas y la decisión de declarar en huelga al gobierno de la nación.

Eso ocurrió en noviembre. Portugal llevaba año y medio de huelgas y manifestaciones. Pero, en esas fechas, una poderosa “greve” (huelga en portugués) de obreros de la construcción civil acabó cristalizando, el día doce, en una gran manifestación alrededor del Parlamento que, literalmente, mantuvo sitiados a los diputados al menos durante 24 horas.

Pinhiero de Azevedo, almirante él que si no reaccionario sin más indudablemente tampoco era socialista, digamos que un poco hasta las narices de aquella situación social, política y, sobre todo, económica que amenazaba con hundir a la vieja Lusitania, se reunió con sus ministros y, a la salida del consejo, hizo unas declaraciones en los medios que causaron estupor.

En efecto, los miembros del gobierno, ante la imposibilidad fáctica de desplegar sus poderes y prerrogativas, esto es, ante la incapacidad evidente de gobernar, afirmaron que a partir de ese momento ellos también hacían huelga. “E eu agora, eh pá, vou almorçar pá!!!” concluyó a lo rey Ubú, en delirio cómico, el bizarro primer ministro en su tan sonoro y plástico portugués colonial.

Lo increíble de todo esto es que en Portugal la economía empezó a levantar cabeza (y también la política…aunque esto esté abierto a interpretaciones: se pusieron las bases para el régimen parlamentario democrático liberal; quien esperare de la Revolución una democracia directa o al menos un sistema más abierto a la participación ciudadana seguramente se haya sentido defraudado) y poco a poco las aguas volvieron a su cauce. Si la extrapolamos a nuestros días la conclusión parece sorprendente (o quizá no tanto): señores políticos, hagan huelga, váyanse de vacaciones… y a todos nos irá un poquito mejor.

Foto vía: cdslisboa

Publicado en: Edad Contemporanea

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1 comentario

  1. filomeno dice:

    Libro «25 de novembro sem máscara», Pinheiro de Azevedo, 1979

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