La Guerra del Peloponeso en la antigua Grecia

Guerra del Peloponeso

Las denominadas Guerras Medicas sin duda habían logrado unir a dos pueblos griegos de renombre como Atenas y Esparta con un fin común, destruir al arrollador imperio persa. Tras una serie de batallas que pusieron en jaque al mundo helénico el objetivo fue logrado; la victoria fue obtenida por los griegos. Ante la posibilidad de encontrarse amenazados nuevamente, estos dos pueblos conforman, independientemente uno del otro, dos ligas o alianzas: Atenas la de Delos y Esparta la del Peoloponeso.

El plan de unir fuerzas con otras ciudades fue, en principio, una idea brillante, pero inesperadamente desencadenaría una guerra que duraría alrededor de treinta años, desde el 431 a.C. hasta el 404 a.C., la conocida como Guerra del Peloponeso.

Esta lucha de poderes se originó cuando la ciudad de Corinto, perteneciente al Peloponeso, inició una disputa contra Corcira, la cual no integraba ninguna de las alianzas defensivas y veía amenazada por Corinto su colonia de Epidamno, en la costa de Iliria.

Ante tales hechos, Atenas optó por brindarle su apoyo a Corcira temiendo que la flota de la liga del Peloponeso se hiciera fuerte si Corinto triunfaba. Por lo tanto Esparta y las demás ciudades aliadas se vieron en la obligación de intervenir e iniciar la guerra.

La Guerra del Peloponeso en su primera fase no duró demasiado debido a que Atenas fue asolada por una peste en el 429 a.C. y, en consecuencia debilitada, permitiendo el avance espartano y su posterior victoria.

Viendo que no quedaban muchas alternativas, Atenas firmó la paz con Esparta, en el año 421 a.C. por la cual ambas ciudades-estados debían devolver el producto de sus conquistas, aunque Esparta no cumplió.

Años mas tarde, en el 415 a.C. Atenas vuelve a probar suerte, esta vez, avanzando sobre la ciudad de Siracusa, también perteneciente al Peloponeso, logrando una segunda derrota en el año 413 a.C. y logrando que el poder de Esparta continuara creciendo, sobre todo gracias al apoyo de los persas, los antiguos enemigos, quienes aprovecharon este conflicto interno para aliarse al bando triunfante a fin de recuperar lo que años atrás habían perdido.

Pero no todo terminó aquí. La derrota definitiva de Atenas llegaría en el año 405 a. C. tras la implementación de una delicada estrategia.

Lisandro, jefe espartano, se hace con el control del Helosponto, lo que significaba el control total de los suministros de víveres y primeras materias a la región del Ática. Teniendo en cuenta esta ventaja, acampó sus legiones alrededor de Atenas y esperó a que el hambre hiciera mella en los mismos. El plan resultó a la perfección y a los atenienses sólo les quedó rendirse nuevamente.

De esta manera, Esparta obtuvo el poder total, erradicó la democracia e impuso su forma aristocrática de gobierno. Si embargo, debió luchar posteriormente contra la ciudad de Tebas, lo cual le originó importantes bajas y abrió las puertas al avance de un nuevo gobernante, Filipo II, de Macedonia.

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Antigua

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