La Guerra de los Cien Años

Guerra de los Cien Años

Durante 1337 y 1453 se produjo un enfrentamiento sin igual entre Inglaterra y Francia conocido como la Guerra de los Cien Años.

Por aquellos tiempo, y al llegar a su fin en Francia la dinastía de los Capeto, la corona paso a manos del primer Valois, primo de estos últimos, que reinó con el nombre de Felipe VI. Por otra parte, en Inglaterra, reinaba Eduardo III hijo de Isabel de Francia, hermana de aquellos últimos reyes Capeto, quien sostenía que tenía más derecho al trono que Felipe por ser el único heredero.

Tras una larga discusión sin resultados concretos, la guerra explotó sobre suelo francés. Inglaterra, equipada con eficaces arqueros galeses cuyos largos arcos habían sido fabricados con una clase de madera que no abundaba en Francia y comandados por Eduardo, el Príncipe de Gales, conocido como el Príncipe Negro, logro rápidamente obtener la victoria en diferentes batallas muy importantes como la de Crécy (1346), Poitiers (1356) y Agincourt (1415).

Aunque la balanza se inclinaba a favor de Inglaterra, es entonces cuando aparece en escena una joven aguerrida, Juana de Arco, la Doncella de Orleans, quien consigue dar la vuelta a la historia.

Guiada por unas extrañas voces, Juana se presentó ante el rey Carlos VII (El Delfín) convenciéndolo de que expulsaría a los ingleses de Francia. Tan convencida la sintió, que le dio autoridad sobre su ejército en el sitio de Orléans, la batalla de Patay y otros enfrentamientos en 1429 y 1430, alcanzando la victoria hasta que finalmente fue capturada por los borgoñones, aliados de los ingleses, a quienes la vendieron. La joven fue acusada de brujería y quemada en una hoguera en Rouen.

Finalmente, tras crudas batallas, Inglaterra, sin el apoyo borgoñón, debe entregar Normandía en 1450 y la preciada Aquitania en 1453, perdiendo todas sus posesiones continentales a excepción de Calais. Por su parte, Francia, tras esta sacrificada victoria, se sumerge en una crisis económica y social. No había dinero, el número de población había disminuido considerablemente y la delincuencia reinaba en las calles debido a la falta de soldados.

Inglaterra no fue la excepción. Comenzó a reunir el Parlamento con mas frecuencia otorgándole a los nobles y a los mercaderes más poder sobre el gobierno, lo que dio lugar a la lucha de los nobles ingleses en la Guerra de las Dos Rosas (1450-1485), entre la Casa de York y la de Lancaster.

Durante los años siguientes los reyes de Inglaterra siguieron reivindicando sus derechos a la corona de Francia, pero ya no de una manera efectiva.

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Media Alta

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1 comentario

  1. Abril dice:

    muy interesante, divertida y sobre todo un lectura amena, cosas que no encontramos en otros sitios

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