El Coloso de Rodas, sexta maravilla del mundo antiguo

Coloso de Rodas

El Coloso de Rodas fue una estatua dedicada al dios griego Helios, en la isla de Rodas. Estaba considerada como una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, junto con el Templo de Artemisa y el Mausoleo de Mausollos.

Tras la muerte de Alejandro Magno en el 323 a.C, los generales combatieron entre sí para ostentar el poder vacante. Durante este tiempo, Ptolomeo tomó el control de Egipto y formó una alianza con Rodas. Los dos países juntos fueron capaces de establecer rápidamente el monopolio virtual sobre el comercio del Mediterráneo oriental.

Percatándose de que su imperio podía estar bajo amenaza, el general de Alejandro, Antigonus, y su hijo Demetrio, atacaron Rodas en el 304 a.C. La ciudad se defendió bien, y Antigonus tuvo que construir torres de asedio para poder superar los muros de Rodas. Pero los hombres de la ciudad lograron vencer a las tropas enemigas, gracias a que Rodas se hallaba completamente rodeada de agua, y la defensa resultaba más sencilla.

En el 304 Ptolomeo envió una fuerza de socorro a Rodas, logrando romper definitivamente el asedio. Demetrio y Antigonus no tuvieron más remedio que retirarse y abandonar la mayoría de sus armas. El Coloso fue construido como una ofrenda a Helios. La construcción de la gran estatua fue supervisada por el escultor local Chares de Lindos. Lindos era discípulo de Lisipo, el gran escultor que había construido la gran estatua de Zeus en Tarentum.

El coloso se construyó usando barras de hierro y placas de bronce con remaches. Según la tradición, se encontraba en un pedestal de mármol, cerca de la entrada del puerto. El esqueleto interno de la estatua estaba compuesto de barras de hierro forjado. La piel externa era de placas de bronce, conectadas a la estructura interna con remaches. El interior del coloso era hueco, pero se cree que se llenó de piedras hasta las rodillas para proporcionarle estabilidad según su peso.

Pero esta estatua sólo pudo mantenerse en pie durante 56 años, antes de ser arrasada por un terremoto en el 226 a.C. La fuerza del terremoto fue tal que la estatua se rompió hasta las rodillas y cayó a tierra. Ptolomeo III se ofreció a pagar la reconstrucción del coloso, pero Rodas se negó, creyendo que el terremoto había significado una ofensa a Helios.

La arqueóloga Ursula Vedder, recientemente, formuló una controvertida nueva teoría sobre el Coloso de Rodas, aduciendo que realmente no estaba a la entrada del puerto, sino en el interior, montañas adentro, donde encontró un pedestal que plantea ser el que sustentaba a la colosal estatua.

Publicado en: Edad Antigua, Mitos y leyendas

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