El Motín de Aranjuez, levantamiento popular

Motín de Aranjuez

El Motín de Aranjuez fue un levantamiento popular acontecido el 18 de marzo de 1808 en Aranjuez, Madrid. Un suceso que tendría claras consecuencias: la destitución de Godoy y la abdicación del rey Carlos IV en su hijo Fernando VII.

Las causas de este motín fueron varias: un gran caldo de cultivo que iba sumando ingredientes a medida que los días y semanas pasaban.

Por un lado tenemos la impaciencia de Fernando VII por reinar, algo que sumado a la creencia de que la reina María Luisa y Godoy mantenían una relación daría como resultado las intrigas que el príncipe preparó para conseguir la abdicación de su progenitor.

El desastre de Trafalgar también era un problema. La gran crisis económica en la que España se había sumergido atacaba directamente a las clases más bajas. Además, en este punto, el clero temía que dicha crisis obligara al Gobierno a desamortizar sus propiedades.

El detonante final del motín sería una decisión que el pueblo no perdonó a Godoy. La presencia de las tropas francesas en España, a razón del tratado de Fontainebleau para la conquista conjunta de Portugal, habían crecido considerablemente. Godoy comenzó a sospechar que esta masiva presencia, 65.000 soldados, era el comienzo de una invasión napoleónica. Así pues, decidió que la familia real viajara hasta Aranjuez para, en caso de extrema necesidad, seguir su camino hasta Sevilla y embarcar hacia América, como ya habría hecho el monarca portugués.

El día 17 empieza a correr el rumor del viaje real y la muchedumbre, poco espontánea, se agolpa ante las puertas del Palacio Real de la ciudad. Esta muchedumbre ha sido organizada a conciencia por los fernandinos, aristócratas que apoyaban la figura del príncipe. En Madrid, otra masa de gente ataca el palacio de Godoy, el cual intentó salvar su vida escondiéndose como pudo.

Finalmente, el día 19 sería trasladado al cuartel de Guardias de Corps. Será Fernando VII el que salve al mismísimo Godoy del linchamiento, consiguiendo además que su padre renuncie y abdique en él para comenzar a reinar como Fernando VII.

El día 23, tan sólo cuatro días tras la llegada del nuevo monarca, los temores que Godoy había tenido previamente se cumplen. Murat entra en Madrid, en nombre de Bonaparte, el cual invalida la abdicación del rey Carlos IV y decide intervenir en el enfrentamiento de ambos en Bayona, camino del exilio.

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España

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