El calendario de la Revolución francesa

Calendario Republicano francés

Con la llegada de la Revolución Francesa se quiso romper completamente con todo lo que había marcado el pasado del país. Para ello se introdujeron una serie de cambios que tocaban varios ámbitos de la vida política y social. Hoy hablaremos de uno de esos cambios, el calendario gregoriano.

El calendario fue completamente modificado, intentando dejar a un lado las referencias religiosas y adaptándolo al sistema decimal. De esta forma, durante la Revolución francesa se tomó como oficial el calendario republicano diseñado por el matemático Gilbert Romne y ayudado por los astrónomos Joseph-Jerôme de Lalande, Jean-Baptiste-Joseph Delambre y Pierre-Simon Laplace.

El poeta Fabre d´Eglantine daría los nombres a los meses y los días. Los años comenzaban a contar a partir del día en el que se proclamó la I República francesa, es decir, el 22 de septiembre de 1972. Esta fecha coincidía además con el equinoccio de otoño.

Asimismo, los meses (que seguirían siendo 12) y los nombres escogidos para éstos estarían todos relacionados con las tareas del campo. Así, tendríamos Vendimiario (a partir del 21 de Septiembre), Brumario (a partir del 22 de octubre), Frimario (a partir del 21 de noviembre), Nivoso (a partir del 21 de diciembre), Pluvioso (a partir del 20 de enero), Ventoso (a partir del 19 de febrero), Germinal (a partir del 21 de marzo), Floreal (a partir del 20 de abril), Pradial (a partir del 20 de mayo), Mesidor (a partir del 19 de junio), Termidor (a partir del 19 de julio) y Fructidor (a partir del 19 de agosto).

Al final del año se solían añadir cinco días más para que la suma de todos fueran 365 días. Estos días eran festivos y se conocían como Sans Culottides. Así, se celebraba el día de Virtud, el día del Talento, el día de Trabajo, el día de Opinión y el día de Recompensas. Además, cada cuatro años (coincidiendo con los años bisiestos) se añadía un último día de fiesta llamado el dia de la Gran fiesta de la Revolución.

Como este calendario pretendía alejarse de las fiestas eclesiásticas, no se relacionaban con los santos. En su defecto, cada día estaba dedicado a un animal o planta diferente.

Otra diferencia es que los meses se solían dividir en semanas de 10 días llamadas décadas, y estas sólo contaban con un día de descanso (como el antiguo domingo). Quizá fuera este el motivo principal por el que el calendario no terminó de cuajar demasiado entre los franceses.

Finalmente, con la llegada de Napoleón y su autoproclamación como emperador, este calendario dejaría de ser el oficial, volviendo al gregoriano y haciendo por tanto las paces con el clero.

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Foto vía: Rotatebot

Publicado en: Edad Moderna

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