El origen español de Robinson Crusoe

Robinson Crusoe español

Todos conocemos la historia de Robinson Crusoe, escrita por Daniel Defoe. No obstante, lo que quizá no sepa todo el mundo es que la figura del naufrago se inspiró en un personaje español, Pedro Serrano.

Este marinero naufragó en 1526 en el Caribe, mientras se embarcaba en una travesía desde La Habana hasta Cartagena de Indias, y su traumática experiencia, dicen, sirvió a Defoe para dar vida a este personaje tan relevante de la literatura inglesa.

La embarcación que el mismo Pedro Serrano dirigía, se vio envuelta en una brutal tormenta que terminó destrozando por completo el barco y matando uno a uno a los integrantes de la tripulación. Tan sólo dos de ellos, Serrano y otro marinero, fueron arrojados a un banco de arena en mitad del mar.

El banco de arena no tenía ninguna zona verde, ni mucho menos agua dulce para poder beber. Por tanto, los supervivientes se vieron en una situación extrema en la que la supervivencia era su única misión.

Pasaron 3 meses esperando a que alguien los rescatara, tres largos meses en los que el ingenio debía superar a las adversidades. En ese tiempo comenzaron a familiarizarse con el lugar, a barajar que tipo de alternativas podían tener para conseguir agua y comida. Así, decidieron crear un depósito de agua con trozos de barcos que llegaban al banco y caparazones de tortuga. Esas mismas tortugas serían sangradas para conseguir una bebida que pudiera sustituir la escasa lluvia que recogían. En cuanto a la comida, su principal fuente de nutrientes era suministrada por peces y pájaros que se acercaban a la orilla, pues como hemos comentado las zonas verdes en el banco de arena eran escasas o nulas.

Tras tres meses de espera, un buen día llegó  un bote con dos nuevos naufragos. En ese momento, Serrano ordenó a su hombre que se embarcara con uno de los recién llegados para conseguir llegar a la costa más próxima y pedir ayuda. Así, Pedro se quedó con un nuevo compañero desconocido, un compañero que sería su único aliado los próximos 8 años.

Jamás volvieron a ver a los otros náufragos, así que la supervivencia volvió a tomar relevancia como única obsesión de los marineros. Para resguardarse crearon una especie de torre a base de piedras y coral. Una torre en la que prendían de vez en cuando fuego para poder calentarse y así hacer señales de humo.

La soledad compartida es menos soledad, aun así la vida en el banco de arena era bastante dura y las pruebas de supervivencia extremas, más aun cuando eran conscientes de que ese lugar no aparecía en las cartas de navegación.

Finalmente, en 1534, un galeón que recorría la misma ruta que el de Serrano había intentado recorrer años atrás llegó al banco de arena. Fue en ese momento cuando los naufragos fueron rescatados.

Desgraciadamente, el compañero de Serrano murió a bordo del barco, por lo que nunca pudo tomar tierra. No obstante, Pedro sí llegó a España y se convirtió en una auténtica celebridad. Su vida cambió radicalmente llenándose de oro y fama, pues era invitado frecuentemente por distintas cortes para narrar lo sucedido en su aventura.

Antes de fallecer, el naufragó dejó relatada su aventura en un documento que a día de hoy se guarda en el Archivo General de Indias, en Sevilla. Una narración que aun muestra la agonía por la que estos marineros pasaron durante 8 años y que fue la inspiración para que el conocido autor inglés perfilara poco a poco el personaje de Robinson Crusoe.

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Publicado en: Curiosidades de la Historia

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