El Campo de Concentración de Auschwitz

Auschwitz

Jamás hubiésemos querido que Auschwitz-Birkenau pasara a la historia. Cientos de miles de judíos perecieron en sus cámaras de gas o bien en el propio campo de concentración de hambre, frío y agotamiento durante la Segunda Guerra Mundial. Aún cuesta contarlo, pero forma parte de la historia más trágica del siglo XX.

Los nazis establecieron este campo de concentración en unas barracas abandonadas cerca del pueblo polaco de Oswiecim en 1940. El primer interés de un campo así era aterrorizar y exterminar a los judíos polacos. Sin embargo, pronto fueron llegando personas de toda Europa, principalmente judíos de los países ocupados por los alemanes.

Auschwitz contaba con unos veinte edificios en su origen, al que se le añadieron ocho más tras la avalancha de gente que llegó posteriormente. En 1942 ya contaba con más de veinte mil prisioneros de guerra. Pero claro, a medida que iban apareciendo nuevos edificios, también se fueron creando más cámaras de gas y otros instrumentos de tortura.

Ya en 1941 también se construyó otro campo de concentración, Auschwitz II, a unos tres kilómetros del primero. No paraban de llegar prisioneros… En poco tiempo Auschwitz se convirtió en el campo de concentración nazi más grande, lo que lo convertía además en el más mortífero y terrible. En 1942 fue el mayor sitio de exterminio judío de todo el continente.

Allí murieron judíos provenientes de Polonia, Eslovaquia, Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Noruega, Lituania, Unión Soviética, Grecia, Hungría y muchos más. Todos creían que iban a Auschwitz para ser luego llevados a otra parte… Se cree que más de un millón y medio de judíos pasaron por las cámaras de gas de Auschwitz.

En los campos de concentración escaseaba el agua y los alimentos. Apenas bebían algo de agua durante el día, por lo que junto con los trabajos forzados los prisioneros no podían tenerse en pie. Nada más entrar se separaban a los hombres de las mujeres, y aquellos que cayeran enfermos iban directamente a la cámara de gas, ya que no servían para el trabajo.

Luego les confiscaban absolutamente todo lo que llevaban, ropas y objetos personales, para vestirlos con el clásico «uniforme de rayas». Les cortaban el pelo muy corto, los bañaban, los desinfectaban y les tatuaban su número de prisionero o les fotografiaban en tres poses distintas, antes de ser alojados en una barraca.

Lo peor de todo es que la mayoría pensaban que iban a darles una ducha cuando se dirigían a la cámara de gas, por lo que les obligaban a quitarse la ropa. A través de una serie de duchas los nazis abrían gas, y morían a mansalva. Luego sus cuerpos eran quemados en incineradores especiales, y sus cenizas se utilizaban como fertilizantes.

Pero éstas no son sino algunas de las penurias por las que hubieron de pasar quienes allí pasaron sus últimos días.

Ya en los extertores de la guerra, y con el avance de las tropas aliadas por territorio nazi, los diferentes campos de concentración fueron liberándose. Al campo de exterminio de Auschwitz llegarían las tropas rusas el 27 de enero de 1945. Solo quedaban ya 2.819 supervivientes, pero desgraciadamente, todos en muy mal estado, pues a los que estaban bien los habían trasladado antes, dejando en el campo solo a los enfermos.

Teméis más imágenes del campo en el siguiente enlace: Fotos del campo de concentración de Auschwitz

Para saber más sobre la Segunda Guerra Mundial

Foto Vía News Cnet

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Contemporanea

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