Diana de Poitiers y Enrique II de Francia

Enrique II

En nuestro artículo anterior sobre Diana de Poitiers dejamos a esta gran mujer asistiendo en el parto a la reina Claude, esposa de Francisco I. Pero, tras la muerte de la reina el 24 de julio de 1524, la propia Diana fue puesta a cargo de la educación de los niños de la corte real. Era un paso adelante importantísimo para ser conocida socialmente.

El príncipe Enrique sólo tenía cinco años cuando su madre murió, por lo que Diana no tuvo duda sobre ejercer un papel de madre adoptiva sobre el pequeño, algo que mantendría durante el resto de su vida. Y más teniendo en cuenta que, su padre Francisco I, fue hecho prisionero después de la Batalla de Pavía en 1525. A cambio de su propia libertad, Francisco ofreció a sus dos hijos mayores como rehenes al emperador Carlos V.

A la tierna edad de 10 y 9 años, los dos príncipes fueron escoltados a la frontera española por un séquito francés en el que viajaba Diana de Poitiers. No cabe duda que Diana quiso acompañar al joven Enrique, aterrorizado ante la expectativa de tener que abandonar su patria para vivir en país enemigo.

La presencia de Diana entre el séquito debió causar un verdadero impacto en el joven Enrique, ya que, a su vuelta, dos años más tarde, por quien primero preguntó fue por Diana, y no por su padre. Durante el verano y el otoño de 1530, Enrique y su hermano se quedaron con Diana y su esposo, Louis de Breze, en el castillo de éste último.

Enrique, de sólo 11 años, era un chiquillo por el que Diana sentía verdadera devoción. Al año siguiente, en su primera participación en un torneo de justas, el príncipe Enrique vestía con los colores verde y blanco, que correspondían a los colores nobiliarios de Diana.

Louis de Breze murió más tarde ese mismo año, con lo que Diana se quedó viuda. Sin embargo, su belleza y su gran riqueza le propiciaron un protector en la intrigante corte francesa. A pesar de su porte tranquilo, Diana se había granjeado la enemistad de algunos personas influyentes, entre ellas la amante de Francisco I, Anne de Pisseleu. Poco tardó Anne en buscar la manera de llevar a los tribunales a Diana.

El joven Enrique, de 14 años, se convirtió en el verdadero protector de Diana. A pesar de que no fueron amantes, se cuenta que fue uno de los más poderosos amores filiales de todo el Renacimiento. Enrique se casó con la hija de un comerciante florentino tres años más tarde, en 1533. Esta mujer era Catalina de Médici. Diana desempeñaría un papel fundamental en el matrimonio de Enrique y Catalina, supervisando su hogar y cuidando a sus propios hijos.

Publicado en: Personajes históricos

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