La revolución de los claveles en Portugal

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Era yo muy niño aún como para saber de la importancia de aquella revolución de los claveles que, tan rápida como esperada, se había producido en nuestro país vecino, Portugal. Entre mis recuerdos de la niñez quedan aquellas imagenes en blanco y negro que pude ver de refilón en la televisión mientras mis padres asistían atónitos a aquellas noticias, viendo más allá de nuestras fronteras unas imagenes que desgraciadamente les traían el recuerdo de nuestra pasada Guerra Civil.

Corría el año 1974, un 25 de abril más concretamente, cuando Lisboa se levantó literalmente tomada por los tanques en un Golpe de Estado liderado por el general Antonio de Spínola y protagonizado por oficiales de las Fuerzas Armadas portuguesas. Sin embargo, lejos de lo que podría pensarse, los lisboetas, y por ende, una buena parte de los portuguesas en sus ciudades, se echaron a la calle para apoyar el Golpe de Estado y expresar de ese modo sus deseos de libertad ante un gobierno dictatorial y anticuado presidido por Marcelo Caetano.

Por aquel entonces Portugal contaba con el triste honor de ser la dictadura europea más antigua del continente, desde que en el año 1933 Antonio de Oliveira Salazar fundara el Estado Novo con el que se suprimían todos los derechos monárquicos y se derogaban muchas de las libertades de las que cualquier Estado de Derecho podría presumir.

Fueron 35 años de malsano gobierno que sumió a Portugal en la pobreza y en las constantes desigualdades sociales. Sólo una enfermedad, en 1968, hizo posible que se vislumbrara un poco de luz cuando el dictador tuvo que renunciar a su cargo. Sin embargo, poco duraría aquel rayo de esperanza para los portugueses pues su sucesor en el cargo, Marcelo Caetano, se declaró continuista de aquellas políticas despóticas.

Pero Marcelo Cateno no contó conque Europa era mucho más abierta, ni con las ideas liberales que poco a poco surgían en todo el mundo, con los aires de libertad que todo humano tiene derecho a pedir para sí mismo, y pronto aquellas ideas prendieron en una sociedad portuguesa atosigada por la pobreza y oprimida por su propio Gobierno.

Portugal seguía manteniendo sus colonias en África, pero éstas cada vez les requerían más recursos. Allí las revueltas eran continuas, también por la independencia que éstos países necesitaban. Las tropas eran desplazadas hasta las colonias y para salvaguardar tan funesto imperio, las arcas practicamente eran vaciadas por el Gobierno.

No podía pasar mucho tiempo antes de que la situación estallara. Ocurrió aquel 25 de abril de 1974 cuando los tanques comenzaron a cruzar las calles de Lisboa organizados por el movimiento de capitanes. La oposición fue nula, pues los mismos militares encargados de hacerles frente acabaron por unírseles. Contrarios a la dictadura de Caetano, los lisboetas también se lanzaron a la calle. Hizo falta, eso sí, para aliviar la tensión y apagar los miedos de la población, un mensaje de radio de los revolucionarios en los que indicaron que todo estaba bajo control y que era su única intención la vuelta a la democracia y la convocatoria de unas elecciones libres.

Fueron apenas siete horas (para muchos portugueses, quizás las siete horas más largas de sus vidas), pero al fin, Cateano y Thomaz, las dos principales cabezas gobernantes, hubieron de dimitir no sin antes ordenar la liberación de los presos políticos y ordenar la vuelta de los exiliados del país.

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Como símbolo de la paz y del apoyo popular a aquel Golpe de Estado, se utilizaron cientos de claveles que fueron introducidos en las armas de los soldados que desfilaban por las calles de Lisboa, imagen que quedó para la historia como recuerdo de la libertad recobrada por los portugueses.

Aquel mismo día, a las 22 h., el movimiento revolucionario de los capitanes decidió darle los poderes a una Junta de Salvación Nacional presidido por el general Spínola quien, poco después, por televisión, garantizó la convocatoria de unas elecciones democráticas, tal cual había delantado aquella mañana por radio, y la libertad de pensamiento y palabra.

Las libertades habían quedado, así, restablecidas en Portugal en aquella histórica fecha del 25 de abril de 1974, día de “la revolución de los claveles“.

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Contemporanea

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2 comentarios

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  1. maria esther soria dice:

    por una película que ví, en realidad los que encabezaron el golpe fueron los capitanes, liderados por Maia, y el general spindola, aparece al final y se queda con la gloria. es así?

  2. mily dice:

    holisss me sirve dmaciado sta infrmacion stan muy buenas las imagens … gracias x la ayuda…besos :)

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