La Revolucion Rusa de 1917

El caos se había apoderado de Rusia tras su entrada en la Primera Guerra Mundial. Las continuas derrotas de un ejército desmoralizado, la falta de materias primas, la escasez de productos de primera necesidad, provocaron una mayor hambre y miseria en el país. La Corte estaba en manos de la zarina, aunque en las sombras era Rasputín, su consejero, quien parecía manejar los hilos.

Ante la situación de Rusia, estalló la primera gran huelga el 23 de febrero de 1917 en Petrogrado, pero poco después ya se había extendido por todo el país. Las tropas se unieron a las revueltas generalizadas y, al final, el zar Nicolás II hubo de abdicar. Rusia quedó bajo un gobierno provisional presidido por el príncipe Lvov y compuesto por representantes liberales de la Duma. Rusia había dado su primer paso hacia la República.

Se restablecieron algunas libertades y el Gobierno se encaminó hacia un régimen parlamentario para liberalizar y modernizar el país. Aún así, Rusia continuó en la guerra.

Al mismo tiempo, se creo el Soviet de Obreros y Soldados de Petrogrado bajo dirigentes mencheviques, y su germen se expandió por todo el país. Este Soviet representaba, de facto, el poder real que representaba a las masas populares y que, aun cuando en un principio apoyaba al Gobierno, acabó por separarse de él.

Las agitaciones, no obstante, continuaban. Por un lado, los campesinos seguían pidiendo tierras, los obreros querían mejoras laborales y, en general, querían la paz y la salida de la guerra.

Lenin, rodeado de partidarios

Lenin había regresado de su exilio en Suiza y publicó las Tesis de abril. En ellas pedía el poder para los Soviets y resumía los pasos que había que dar para una revolución formal, bajo el lema “Pan, tierra y paz”. Hubo un nuevo levantamiento el 3 de julio, pero de nuevo hubo una fuerte represión y Lenin, una vez más, hubo de marcharse del país, esta vez con dirección a Finlandia, al tiempo que el Partido Bolchevique pasó a la clandestinidad. Aún así, con aquel levantamiento, quedó demostrado lo arraigado que ya estaban sus ideales.

En el frente de guerra, Alemania continuaba su avance hacia Rusia, tomando Riga. Era Agosto de 1917. El general Kornilov dio un Golpe de Estado y pretendió obligar al Soviet a desaparecer del plano político. El golpe fracasó pero se demostró que el país estaba totalmente dividido. Era el momento para un cambio total, y Lenin y Trotski supieron aprovecharlo.

El 24 de octubre de 1917, por la noche, las milicias bolcheviques tomaron Petrogrado. Al día siguiente, el Congreso de los Soviets apoyaron el levantamiento con la oposición de los mencheviques. Se creó un primer Gobierno en el que el presidente era Lenin, Trotski era el ministro de Asuntos Exteriores y Stalin el de las Nacionalidades.

El 2 de noviembre los bolcheviques controlaron Moscú y la Revolución siguió su frente por toda Rusia. Sin embargo, lejos de conseguir la paz interna, aquella Revolución desembocó en una guerra civil, en gran parte apoyada por Gobiernos de países occidentales, que duró 3 años, de 1918 a 1921.

Carteles con los líderes revolucionarios

Publicado en: Edad Contemporanea

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16 comentarios

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  1. Marisabel dice:

    El hermano país de Venezuela no lograra una revolución, en primer lugar vivimos en una época distinta… Lamentablemente el Marxismo ve clases y no al ser humano como tal.

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