Prehistoria e historia antigua de Japón

Aunque se cree que las islas japonesas estuvieron habitadas desde tiempos remotos, las evidencias arqueológicas más antiguas encontradas en Japón nos remontan aproximadamente a hace 30.000 años. Sin embargo, debido a la ausencia de documentos escritos anteriores al siglo VIII, gran parte de la prehistoria japonesa se ha reconstruido basándose en relatos y fuentes de países vecinos como China y Corea, que mencionan las islas del Japón.
Hoy en día, los estudiosos dividen la prehistoria e historia antigua de Japón en cuatro etapas principales, clasificadas según su antigüedad y características culturales:
Etapa Paleolítica (hasta aproximadamente el 10.000 a.C.)
Durante el Paleolítico japonés, los habitantes de las islas dependían de la caza de grandes mamíferos como ciervos y jabalíes, la pesca y la recolección de frutos y mariscos.
Se caracterizó por el uso de herramientas de piedra tallada, como puntas de flecha, cuchillos y raspadores. Las evidencias indican que los grupos humanos eran nómadas, trasladándose en función de las estaciones y la disponibilidad de recursos.
A diferencia de otros sitios paleolíticos en Asia, en Japón no se ha encontrado evidencia de pinturas rupestres, pero sí numerosos yacimientos que muestran herramientas de piedra bien trabajadas.
Dónde ver restos:
Los yacimientos de Iwajuku, en la prefectura de Gunma, son emblemáticos del Paleolítico japonés. El Museo de Arqueología de Iwajuku exhibe una amplia colección de herramientas de piedra de esta época.
Periodo Jômon (10.000 a.C. – 300 a.C.)
El periodo Jômon es una de las etapas más fascinantes de la historia de Japón debido a sus innovaciones culturales.
Los habitantes comenzaron a establecer asentamientos permanentes, especialmente cerca de ríos y costas. Desarrollaron técnicas avanzadas de cerámica decorada con patrones de cuerdas, considerada una de las más antiguas del mundo.
Se han encontrado restos de viviendas semienterradas, lo que sugiere que vivían en pequeñas comunidades. También destaca la creación de figurillas de arcilla (dogû), muchas con formas femeninas, que podrían haber tenido fines rituales o simbólicos.
Dónde ver restos:
El sitio arqueológico de Sannai-Maruyama, en la prefectura de Aomori, es uno de los asentamientos mejor conservados del periodo Jômon. Allí se pueden ver estructuras reconstruidas y numerosas piezas de cerámica y figurillas. El Museo Nacional de Tokio también alberga una valiosa colección de artefactos Jômon.
Periodo Yayoi (300 a.C. – 300 d.C.)
El Yayoi representa una transformación radical en la sociedad japonesa.
La introducción del cultivo del arroz en campos inundados trajo una revolución agrícola que permitió el crecimiento demográfico y el surgimiento de jerarquías sociales. Los asentamientos se volvieron más grandes y organizados, con casas elevadas para almacenar el grano.
El trabajo del bronce y el hierro se desarrolló rápidamente, dando lugar a la fabricación de armas, herramientas y campanas ceremoniales llamadas dôtaku. Las estructuras funerarias se hicieron más elaboradas, lo que evidencia una mayor estratificación social.
Dónde ver restos:
El sitio de Yoshinogari, en la prefectura de Saga, es uno de los principales yacimientos del periodo Yayoi. Ofrece una recreación de un gran asentamiento con estructuras, tumbas y murallas defensivas. El Museo Nacional de Historia de Japón en Chiba también exhibe artefactos importantes de esta época.
Periodo Kofun (300 – 600)
El periodo Kofun toma su nombre de los imponentes túmulos funerarios (kofun) construidos para líderes y figuras prominentes. Estos monumentos, a menudo en forma de cerradura, reflejan una organización política más centralizada y una creciente influencia cultural de China y Corea.
Durante esta etapa se introdujeron la escritura y elementos del confucianismo, mientras que el budismo comenzó a consolidarse como una religión importante hacia el siglo VI. La región de Yamato emergió como el centro de poder político, sentando las bases de la futura monarquía japonesa.
Los historiadores no se ponen de acuerdo en cuándo fue el fin de este periodo, pero en general se sitúa en torno al final del siglo VI d.C.
Dónde ver restos:
El Daisen Kofun, en Osaka, es el túmulo más grande de Japón y uno de los mayores monumentos funerarios del mundo. Otro sitio destacado es el Museo Histórico de Asuka, que alberga restos del periodo Kofun. Además, el complejo de kofun en Sakai es Patrimonio de la Humanidad.
El periodo Kofun fue crucial para la consolidación de Japón como una entidad política unificada. Las alianzas entre clanes, lideradas por la familia imperial de Yamato, jugaron un papel clave en la centralización del poder.
Asimismo, la introducción del budismo tuvo un impacto duradero, influyendo no solo en la espiritualidad y las prácticas religiosas, sino también en la arquitectura, el arte y la organización social.
Este proceso culminó, tras un breve periodo de reformas, el Asuka, en el siguiente y más importante período, el Nara, que marca el inicio de la historia escrita en Japón con la compilación de obras como el Kojiki y el Nihon Shoki.
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Publicado en: Prehistoria