Giordano Bruno, filósofo y hereje italiano

Giordano Bruno
El juicio a Giordano Bruno por la Inquisición – bronce de Ettore Ferrari

Giordano Bruno, escritor, filósofo y hereje, llevó la teoría heliocéntrica mucho más allá de lo que el cauteloso Copérnico hubiera imaginado.

Para comprender su importancia histórica, imagina que estamos en Roma, en una de sus plazas más emblemáticas y llenas de historia: la plaza Campo de’ Fiori.

Esta plaza, de forma ligeramente elíptica, es un lugar concurrido, lleno de vida y actividad, pero también tiene un pasado oscuro y trágico. En el centro de la plaza se levanta una estatua de un fraile con una capucha que casi le cubre los ojos. Este fraile es Giordano Bruno, una figura muy importante en la historia de la filosofía y la ciencia.

Primeros años de Giordano Bruno

Giordano Bruno fue un pensador revolucionario. Nació en Nola, cerca de Nápoles, en 1548. Aunque su nombre de nacimiento era Filippo, lo cambió a Giordano cuando ingresó en un convento de la orden de los dominicos.

Desde joven, Bruno mostró un talento impresionante para la memoria, al punto de que algunos creían que su habilidad era tan extraordinaria que solo podía deberse a la magia o incluso a un pacto con el diablo. Imagínate lo impresionante que debe haber sido para la gente de su época.

A los 14 años, Bruno se unió al convento dominico. A pesar de seguir el camino hacia el sacerdocio, sus ideas pronto empezaron a causar preocupación. Era un pensador que no se conformaba con aceptar las creencias establecidas sin cuestionarlas.

Se ordenó sacerdote en 1572, pero sus ideas poco ortodoxas y su carácter impetuoso ya habían comenzado a levantar sospechas. Finalmente, un compañero fraile lo denunció por defender ideas consideradas heréticas por la Iglesia.

Sabiendo que esto podía terminar muy mal para él, Bruno decidió abandonar los hábitos y huir de Nápoles.

Los viajes de Giordano Bruno por Europa

A partir de ese momento, comenzó una vida errante, casi como un exiliado. Bruno enseñó en varias ciudades de Italia, impartiendo clases de matemáticas, gramática y cosmología.

En 1579, se trasladó a Ginebra, donde formalmente se unió al calvinismo. Sin embargo, su estancia allí no duró mucho. Sus críticas a un profesor de filosofía, y por extensión a los líderes calvinistas, lo obligaron a abandonar la ciudad al poco tiempo.

Después de esto, se trasladó a Toulouse y luego a París, donde logró ganar el favor del rey Enrique III. Bruno era un escritor prolífico y, durante su estancia en París, escribió sobre mnemotecnia, matemáticas y también defendió sus ideas cosmológicas en poemas y comedias.

En 1583, Bruno viajó a Londres como parte del séquito del embajador francés.

Fue durante este tiempo que escribió algunas de sus obras más importantes, como «La cena de las cenizas».

Sin embargo, sus ideas chocaron nuevamente con los académicos de Oxford, especialmente por su ferviente defensa del heliocentrismo, la idea de que el Sol, y no la Tierra, es el centro del universo. Esta idea, que ya era controvertida, en manos de Bruno se mezclaba con elementos místicos y poéticos que escandalizaron a muchos.

Después de más controversias, Bruno regresó a París y luego continuó su vida nómada por Europa, pasando por ciudades como Wittenberg, Praga y Helmstedt.

En 1591, mientras estaba en Frankfurt, recibió una invitación del noble veneciano Giovanni Mocenigo para hospedarse en su casa en Venecia. Sorpresivamente, Bruno aceptó y decidió regresar a Italia.

Su regreso a Roma y su ejecución

Lo que sucedió después fue trágico. Bruno fue arrestado por la Inquisición, juzgado por herejía, y, tras un largo proceso, fue condenado a morir en la hoguera en 1600.

Su ejecución tuvo lugar en la misma plaza Campo de’ Fiori, donde hoy se encuentra su estatua.

Ideas que defendía Giordano Bruno por las que fue ajusticiado

Giordano Bruno defendía varias ideas que eran radicales para su tiempo y que lo llevaron a ser condenado por la Inquisición. Estas ideas desafiaban no solo las creencias religiosas establecidas sino también las concepciones científicas y filosóficas dominantes.

Pluralidad de mundos:

Bruno sostenía que el universo era infinito y que las estrellas eran otros soles, cada uno con sus propios planetas, lo que implicaba la existencia de múltiples mundos habitados. Esta idea iba mucho más allá del heliocentrismo de Copérnico, sugiriendo que la Tierra no era única ni central en el cosmos.

Infinitud del universo:

A diferencia del modelo geocéntrico ptolemaico o incluso del heliocéntrico de Copérnico, Bruno afirmaba que el universo no tenía un centro ni un borde, y que era infinito en extensión. Esto desafiaba la visión tradicional de un cosmos cerrado y ordenado, con la Tierra o el Sol en el centro.

Pantheismo y la divinidad en la naturaleza:

Bruno creía que Dios no estaba separado del mundo, sino que se manifestaba en todas partes y en todas las cosas. Esto se considera una forma de panteísmo, que contradecía la doctrina cristiana que sostenía que Dios era una entidad trascendente y separada de su creación.

Cuestionamiento de los dogmas religiosos:

Bruno también criticó varias doctrinas fundamentales de la Iglesia Católica, como la Trinidad, la divinidad de Cristo, y la virginidad de María. Estas críticas fueron consideradas altamente heréticas.

Religión y tolerancia:

Bruno defendía una visión más tolerante y crítica de la religión, abogando por la libertad de pensamiento y expresando su rechazo a la imposición de dogmas religiosos. Creía que la religión debía ser compatible con la razón y no limitarla.

Misticismo y magia:

Giordano Bruno estaba influenciado por ideas esotéricas y místicas, incluyendo el hermetismo y la magia renacentista. Aunque él no practicaba lo que llamaríamos «magia» en el sentido popular, su interés en estos temas y su vinculación con la tradición hermética contribuyeron a la percepción de que sus ideas eran peligrosas y subversivas.

Estas ideas, particularmente su rechazo de la cosmología tradicional y su cuestionamiento de los dogmas cristianos, lo pusieron en conflicto con la Iglesia Católica.

Después de ser arrestado por la Inquisición en 1592, Bruno fue sometido a un largo juicio en el que se negó a retractarse de sus creencias. Finalmente, fue declarado hereje y condenado a morir en la hoguera en 1600.

Giordano Bruno no tiene un lugar de entierro conocido. Después de ser ejecutado en la hoguera el 17 de febrero de 1600 en la plaza Campo de’ Fiori en Roma, sus restos fueron probablemente esparcidos o enterrados sin ceremonia en un lugar no identificado, como era común para las personas condenadas por la Inquisición.

La ejecución y el destino de sus restos tenían la intención de borrar su memoria, aunque irónicamente, su legado perduró y se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de pensamiento.

Hoy en día, en el lugar donde fue ejecutado se encuentra una estatua erigida en su honor en 1889, que lo conmemora como un mártir de la ciencia y la libertad intelectual.

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Publicado en: Edad Moderna, Personajes históricos

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