El Índice de libros prohibidos de la iglesia

indice de libros prohibidos

Al principio, tras la creación de la imprenta, el control sobre las publicaciones no era alto. Este invento gozó por tanto de un tiempo de relativa libertad a la hora de publicar y reproducir obras. No obstante, los Reyes Católicos, allá en 1502, comenzaron a preocuparse por este tema, surgiendo así las primeras regulaciones en este sentido, y por tanto anticipándose a lo que otros monarcas, como Felipe II, completarían en la legislación.

La iglesia era el estamento culturalmente más alto, y como es obvio, no podía quedarse al margen de este tipo de inventos. Ni muchísimo menos la Inquisición, que deseaba controlar a toda costa las ideas que fueran en contra de su religión. Así pues, comenzaron a promulgar índices de libros que consideraban prohibidos o expurgados. Mientras que los primeros estaban condenados por completo, los segundos tan sólo tenían censuradas algunas frases o pensamientos.

Así nacería el Index Librorum Prohibitorum et Expurgaorum, el índice de libros prohibidos, una completa lista de las obras que la Iglesia católica catalogaba como perniciosas para la fe.

El primer índice se publicaría en 1547. Éste, derivado de otro que Carlos V encargó a la Universidad de Lovaina en 1546, no sería más que el primero de una serie ´de índices que serían actualizados hasta aproximadamente el año 1966.

Este índice debía ser elaborado por personas fieles a su religión que estudiaran minuciosamente las palabras que habitaban los libros. Por este motivo, Pío V instituiría en 1571 la Sagrada Congregación del índice.

Cualquier congregación podía hacer sus propias aportaciones. No obstante, el Papa era el último en firmar dicha lista, pudiendo indultar en el último momento a algún autor, o añadiendo a otro.

En la primera edición aparecían tres listas que agrupaban:

  • Todas las obras y escritos de un autor prohibido.
  • Libros específicos de un autor prohibido.
  • Escritos específicos de un autor incierto.

Asimismo, algunos de los autores cuyas obras completas integraban esta lista eran Erasmo de Rotterdam, François Rabelais, Giordano Bruno, René Descartes, Thomas Hobbes, David Hume, Denis Diderot, Honoré de Balzac, Émile Zola, Anatole France, Henri Bergson, Maurice Maeterlinck, André Gide o Jean-Paul Sartre.

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Foto vía:  papelenblanco

Publicado en: Curiosidades de la Historia

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