La catástrofe minera de Courrières

Catastrofe de Courrieres

La llamada Catástrofe de Courrières, acaecida en el Norte de Francia (en el Paso de Calais) durante el día 10 de Marzo de 1906, fue la mayor tragedia minera jamás registrada en el continente europeo, un terrible accidente que se saldó con la muerte de 1.099 personas. Este suceso ha sido recordado con el nombre de la compañía que lo protagonizó, la Compañía de minas de hulla (carbón mineral) de Courrières, cuya área de explotación minera se extendía entre los pueblos de Sallaumines, Billy Montigny, Noyelles-sous-Lens y Méricourt.

Mientras los mineros trabajaban en la mina a una profundidad de más de 300 metros y por unos túneles que se remontaban a mediados del siglo XIX, se produjo una terrible explosión a las 6:34 horas de la mañana. Dicha explosión provocó que varios elevadores de la mina saliesen disparados hacia arriba, dañando seriamente la estructura de otros tantos tramos del túnel y produciendo diferentes derrumbamientos a lo largo de muchos pasillos.

Se estima que al menos dos tercios de las víctimas mortales se produjeron durante la explosión, siendo el resto víctimas de los gases tóxicos inhalados o bien de los derrumbamientos de los túneles. Pese al desastre, aproximadamente 600 personas lograron sobrevivir y escapar de la mina, bien por sus medios o bien ayudados por el enorme contingente de voluntarios que acudieron desde toda Francia para ayudar. Muchos de los rescatados estaban gravemente heridos y otros tantos con síntomas de grave intoxicación por gases y humos.

Los trabajos de rescate se prolongaron durante casi un mes, terminando oficialmente el día 4 de Abril. Existe una historia curiosa y es que un grupo de 13 personas consiguió sobrevivir un mes en la mina alimentándose de uno de los caballos que se usaba para el transporte de mercancías.

Aunque no se han explicado las causas concretas de este terrible suceso, hay quienes atribuyen la explosión de la mina a un incendio previo, producido varios días antes de la catástrofe. Este incendio no había sido sofocado del todo cuando se reanudaron los trabajos de extracción, en contra de las recomendaciones de uno de los delegados de la compañía llamado Pierre Simon, que insistió en la peligrosidad de la situación. Otras versiones nos hablan del uso de lámparas de carburo (que emiten una pequeña llama) sin pantalla protectora por motivos de ahorro, o bien de un mal uso de los explosivos utilizados en la mina.

Tras la Catástrofe de Courrières, se produjeron numerosas manifestaciones de mineros y gente solidaria con su causa que pedían unas mejores condiciones de trabajo y seguridad, criticando las medidas de ahorro que las compañías concesionarias llevaban a cabo en detrimento de las seguridad de sus trabajadores.

Publicado en: Catástrofes, Edad Contemporanea

Tags: ,

Imprimir Imprimir




Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top