Vlad III El Empalador, el auténtico Conde Drácula

Vlad III

Si no llega a ser por la gran cantidad de películas de terror y un sinfín de leyendas y libros que se han ido desarrollando a lo largo de la historia, quizás Vlad III sólo hubiera pasado a la historia como uno más de los monarcas europeos. Pero, las atrocidades que cometió contra su propio pueblo le vaió el que fuera conocido por siempre como el Empalador. Hoy en día se le asocia con la leyenda de Drácula.

Nacido en 1431, la familia de Vlad estaba a cargo de la región de Valaquia, al sur de Rumanía. Su padre, Vlad II, fue condecorado por el gobernador de Transilvania con la Orden del Dragón por su lucha contra los turcos. Como miembro de la orden, Vlad II fue conocido como Dracal, dragón en rumano, y su hijo tomó el apellido de Hijo del Dragón, que en rumano se dice como Drácula.

La fama de Vlad III no fue producto de sus guerras, sino más bien por sus crueldades, que fueron conocidas a través de la tradición oral. Sus historias, que corrían de boca en boca, llegaron a ser tan conocidas que su legítimo nombre se asoció con la mítica figura del Conde Drácula.

En sus esfuerzos por hacer valer su autoridad sobre el inestable estado de Valaquia, Vlad siempre tuvo verdadera inquina sobre los aristócratas de la región, a los que se acusaba del asesinato de su padre. Por eso no es de extrañar que su primera atrocidad la cometiera contra ellos. En 1459 Vlad invitó a los aristócratas a una fiesta de Pascua. A su conclusión, fueron todos detenidos. Muchos de ellos fueron empalados, y otros castigados a trabajos forzados en la construcción de un castillo en las montañas, que luego sería conocido como el Castillo de Drácula.

Pronto Vlad III fue conocido como el Empalador. Se trataba de una tortura lenta y agónica con la que disfrutaba Vlad. Los condenados a veces tardaban días en morir. Al fallecer, se dejaban colgados hasta que se pudrieran.

El castigo que fue llevando a cabo Vlad contra la clase dominante fue lento y minucioso. Pocos lograron escapar a sus crueldades, y aquellos que querían salvarse, debían alistarse obligatoriamente en el ejército. Los castigos no sólo se limitaron a la clase dominante. Vlad detestaba las desviaciones sexuales. Los promiscuos y los adúlteros eran despellejados vivos. Los mendigos y enfermos eran quemados vivos.

Con el apoyo del rey húngaro, Vlad invadió las tierras turcas a través del Danubio, enfureciendo al Sultán. Los ejércitos turcos marcharon sobre Valaquia, obligando a Vlad a refugiarse en la capital junto al rey húngaro. En 1476, en alianza con Transilvania y Moldavia, Vlad retomó Valaquia, pero su alegría duró muy poco. Ese mismo año, moría en la batalla contra los turcos. Su cuerpo fue llevado al Sultán, quien, castigándolo con su mismo juego, después de muerto, lo empaló y lo dejó para que se pudriera.

Publicado en: Edad Media Baja, Personajes históricos

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1 comentario

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  1. historyremember dice:

    habeis puesto lo de sus hermanos, lo de que vlad fue enviado con un sultan y la muerte d su padre?

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