Diana de Poitiers, gran mujer del Renacimiento

Diana de Poitiers

Diana de Poitiers nació el 31 de diciembre de 1499, si bien algunos historiadores aún debaten sobre la exactitud de esta fecha, en el seno de una familia de Saint Vallier. La hija de Jehan de Poitiers y Juana de Batarnay, una de las familias más poderosas de Francia. La madre de Diana murió cuando ella tenía apenas seis años, y poco después fue enviada a vivir al hogar de la formidable Anne de Beaujeau, relacionada con el rey Francisco I.

En casa de Anne de Beaujeau Diana se crió con las hijas de una de las familias más aristocráticas de Francia. A las niñas se les enseñaba según el modelo humanista tan popular en el momento. Aprendieron idiomas, música, las costumbres, caza, el arte de la conversación y baile. Se cuenta que a los siete años Diana ya dominaba el latín y a los ocho el griego. Tocaba maravillosamente el laúd y el oboe y montaba fabulosamente a caballo.

A los 15 años Diana fue dada en matrimonio a Louis Breze, un hombre de 56 años, gran senescal de Normandía, gobernador de dicha región. A pesar de la gran diferencia de edades, Diana acogió con beneplácito el matrimonio ya que la elevó a un mayor status social. Como esposa del gran senescal, Diana estaba justo por debajo solamente de la princesa al trono.

En un momento en el que la riqueza y el poder significaban la posición social, todo lo que viviera Diana la situaba en un lugar muy ventajoso. La boda se llevó a cabo el lunes de Pascua, 29 de marzo de 1515 en el Hotel Bourbon de París. Diana tuvo dos hijos con Louis de Breze. El mayor, Françoise, llamado así por el rey Francisco I, nació en la primavera de 1517, mientras que su segundo hijo, la bella Louise, nació en 1520.

Así fue como Diana comenzó a ganarse las simpatías de la corte de Francisco I. Fue ingeniosa e inteligente y tenía un sentido del misterio que muchos consideraban de gran atractivo. Su belleza destacaba por su fino porte, alta y delgada, con su cabello dorado, su piel de alabastro blanco y sus hermosos ojos verdes. El ejercicio diario sin duda desempeñó un papel fundamental en la belleza de Diana.

Montaba a caballo cada mañana durante tres horas, hiciera frío o lloviera. Al igual que muchas señoras del Renacimiento, Diana llevaba una máscara de terciopelo negro para proteger su piel del sol, así como de las ramas de los árboles que pudieran producirle arañazos. También frecuentaba un raro hábito para las mujeres del siglo XVI, bañarse todos los días…

Francisco I tenía la costumbre, especial en aquellos momentos, de invitar a las mujeres a formar parte de su vida cotidiana y del gobierno. Francisco I invitó a Diana a ser una de las asistentes de la reina Claude. El 31 de marzo de 1519, la reina dio a luz su segundo hijo, al que puso por nombre Enrique, en honor de Enrique VIII, el padrino del bebé.

Diana, de 19 años de edad, asistió a la Reina en el parto. Ella apenas se imaginaba que su destino iba a estar tan vinculado a ese nuevo príncipe real… Sigue leyendo en Diana de Poitiers y Enrique II de Francia.

Publicado en: Personajes históricos

Tags: ,

Imprimir Imprimir




1 comentario

Comments RSS

  1. pilar dice:

    Adoro la figura de Diana de Poitiers y su gran rival, Catalina de Médici, dos mujeres que me fascinan por su talento político y su talla personal en el ámbito de lo privado…

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top