La batalla de Cannae, gran derrota romana

La batalla de Cannae o Cannas, librada el 2 de agosto del año 216 a.C., fue uno de los enfrentamientos más trascendentales y mortíferos de la historia militar antigua.
Ocurrió en el contexto de la Segunda Guerra Púnica, un conflicto que enfrentó a las dos grandes potencias del Mediterráneo occidental: la República Romana y Cartago.
Esta batalla no solo destacó por la brillante estrategia militar empleada por el general cartaginés Aníbal Barca, sino también por las devastadoras consecuencias que tuvo para Roma.
Estos son los antecedentes de esta batalla, su desarrollo, las figuras clave y las consecuencias que marcaron el curso de la guerra y de la historia europea.
Contexto y causas que llevaron a la batalla de Cannae
a) La Segunda Guerra Púnica y el ascenso de Aníbal
La Segunda Guerra Púnica, que se prolongó entre los años 218 y 201 a.C., fue la culminación de tensiones no resueltas tras la Primera Guerra Púnica (264-241 a.C.).
En el conflicto anterior, Roma había salido victoriosa, arrebatando a Cartago el control de Sicilia, una isla estratégica que aseguraba el dominio del Mediterráneo occidental. Sin embargo, la paz no logró calmar las rivalidades entre ambas potencias, ya que Cartago no solo había perdido importantes territorios, sino que también se había visto obligada a pagar enormes indemnizaciones.
En este contexto, el general cartaginés Amílcar Barca, padre de Aníbal, comenzó una campaña en la península ibérica para expandir el poder cartaginés y encontrar nuevos recursos con los cuales fortalecerse frente a Roma. Amílcar, y luego su hijo Aníbal, consolidaron un imperio en Hispania, obteniendo riquezas y soldados para una futura revancha contra Roma.
El estallido de la Segunda Guerra Púnica fue provocado por la toma de Sagunto, una ciudad aliada de Roma en Hispania, por parte de Aníbal en 219 a.C. Roma respondió exigiendo la rendición del general cartaginés, pero al ser ignorada, se declaró la guerra.
Sin embargo, Aníbal tenía un plan ambicioso: en lugar de enfrentar a Roma en Hispania o en África, su objetivo era llevar la guerra directamente al corazón de Italia.
b) Aníbal cruza los Alpes
El viaje de Aníbal hacia Italia es una de las hazañas militares más famosas de la historia. En el año 218 a.C., con un ejército compuesto por unos 50,000 hombres, 9,000 jinetes y alrededor de 37 elefantes, Aníbal cruzó los Pirineos, navegó los peligrosos valles del Ródano y, finalmente, atravesó los Alpes.
Esta travesía, que supuso enormes pérdidas para su ejército debido a las difíciles condiciones del terreno y las emboscadas de tribus hostiles, le permitió llegar a la llanura del río Po, en el norte de Italia, sorprendiendo a Roma.
c) Los primeros choques y la estrategia de Aníbal
En su llegada a Italia, Aníbal libró varias batallas en las que se enfrentó a las legiones romanas, logrando victorias clave en el río Tesino, Trebia y el lago Trasimeno. Cada victoria desgastaba moral y militarmente a Roma, pero Aníbal aún no lograba una victoria definitiva que pudiera quebrar el poder romano.
Además, Roma, bajo el mando del dictador Quinto Fabio Máximo, adoptó una estrategia de desgaste conocida como «la táctica fabiana» tras la batalla de Trasimeno, evitando enfrentarse directamente con Aníbal en grandes batallas abiertas.
Sin embargo, en el año 216 a.C., los romanos, bajo una fuerte presión política y social, y tras el periódico cambio de cónsules, decidieron abandonar la estrategia defensiva y enfrentarse a Aníbal en una batalla decisiva. Este enfrentamiento ocurrió en Cannae.
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El desarrollo de la batalla de Cannae
a) Los preparativos en Cannae
Cannae era una pequeña ciudad situada en la región de Apulia, en el sur de Italia. La ciudad en sí no tenía gran importancia, pero su ubicación estratégica la hacía valiosa para ambos bandos. En agosto del año 216 a.C., el ejército cartaginés había acampado cerca del río Aufidus (actual Ofanto), y el Senado romano decidió movilizar a todas sus fuerzas disponibles para enfrentarlo allí.
Las tácticas de Fabio Máximo habían enfrentado al Senado. En esta nueva elección de cónsules salieron elegidos Lucio Emilio Paulo, enemigo político de Fabio Máximo pero cuyas ideas prudentes lo acercaban a las tácticas militares seguidas por el antiguo dictador. El segundo cónsul elegido fue Terencio Varrón, ambicioso y mucho más imprudente, deseoso de entrar en lid con Aníbal para su gloria personal y política.
Los romanos, bajo el mando de los cónsules Lucio Emilio Paulo y Cayo Terencio Varrón, reunieron el ejército más grande que Roma había formado hasta ese momento: alrededor de 86,000 hombres. La mayoría de ellos eran infantería pesada, el núcleo del ejército romano.
Por su parte, Aníbal contaba con unos 50,000 hombres, entre los que se encontraban sus veteranos infantes libios, mercenarios hispanos y galos, y una poderosa caballería númida.
b) La formación y la táctica de Aníbal
Aníbal, consciente de que su ejército era numéricamente inferior, desplegó a sus tropas de manera magistral. Colocó en el centro a sus soldados más débiles, galos e hispanos, formando una línea curva hacia afuera, mientras que sus tropas más disciplinadas, los infantes libios, estaban posicionados en los flancos. La caballería se colocó en los extremos, con la caballería pesada hispano-gala bajo el mando de Asdrúbal en el flanco izquierdo y la caballería númida, la más temida, al mando de Maharbal, en el derecho.
Por otro lado, el ejército romano adoptó su formación clásica, con la infantería pesada en el centro en una disposición mucho más densa de lo habitual, intentando aplastar el centro cartaginés con su superioridad numérica. Los cónsules compartían el mando, alternándose cada día, con Terencio Varrón enfrentándose en el flanco derecho a la caballería númida, y Emilio Paulo en el izquierdo a la caballería hispano gala.
En el día de la batalla, el mando recaía en Terencio Varrón, quien, confiado en la victoria, optó por un ataque frontal masivo.

c) El desarrollo de la batalla
La batalla comenzó con un choque entre las caballerías de ambos ejércitos. La caballería pesada cartaginesa, al mando de Asdrúbal, en número muy superior a la romana, derrotó rápidamente a la caballería romana del flanco izquierdo, obligándola a retirarse. Mientras tanto, en el centro, los romanos avanzaron con su infantería contra el centro cartaginés, que inicialmente comenzó a retroceder, siguiendo el plan de Aníbal, que pretendía atraerlos hacia el centro.
Este aparente retroceso creó un efecto de tenaza. A medida que los romanos avanzaban más profundamente en la línea cartaginesa, los flancos, compuestos por los infantes libios, comenzaron a cerrar la pinza, envolviendo al ejército romano.
La caballería de Asdrúbal, tras su victoria en el flanco izquierdo, por su parte, rodeó el campo de batalla y atacó por detrás a la caballería romana en el flanco derecho que se estaba enfrentado a la númida, destruyéndola y completando el cerco.
El ejército romano quedó completamente rodeado. La táctica de doble envolvimiento empleada por Aníbal se considera una de las maniobras militares más brillantes de la historia. La infantería romana, atrapada, fue masacrada sin piedad. Los relatos antiguos estiman que entre 50,000 y 70,000 romanos murieron ese día, mientras que las pérdidas cartaginesas fueron mínimas, alrededor de 5,700 hombres.
Lucio Emilio Paulo cayó en la batalla, mientras Terencio Verrón huyó del frente de batalla humillado. Decenas de senadores qeu se habían prestado a la batalla en pos de la gloria, seguros como estaban de la victoria romana, del más grande ejército romano reunido hasta entonces, murieron también en Cannae, y apenas dos legiones dirigidas por un entonces joven Publio Cornelio Escipión (al que más adelante se convertiría en un gran héroe romano conocido como «El Africano») consiguieron regresar a Roma.
Consecuencias de la Batalla de Cannae
a) Impacto en Roma
La derrota de Cannae fue un golpe devastador para Roma. Las legiones más grandes que Roma había desplegado fueron aniquiladas, y muchos de los ciudadanos más influyentes y nobles murieron en el combate. La noticia de la masacre sumió a la República en el caos, ya que parecía que Roma estaba al borde del colapso.
Los pocos mandos que consiguieron regresar, entre ellos, Publio Cornelio Escipión, y el propio hijo de Fabio Máximo, fueron reprendidos por la humillante derrota, pero no castigados. Las dos legiones supervivientes se convirtieron en la 5ª y 6ª legión romana, consideradas por el Senado como legiones malditas, y enviadas a Sicilia, sin posibilidad de regreso a Roma hasta que Aníbal no fuera derrotada, y los romanos capturados por los cartagineses, por quienes pidieron rescate, abandonados a su suerte, denegado el pago del mismo por el Senado, y finalmente ejecutados por los soldados de Aníbal.
Varios aliados italianos, que hasta ese momento habían permanecido fieles a Roma, comenzaron a dudar de su capacidad para ganar la guerra y desertaron en favor de Aníbal. Ciudades clave del sur de Italia, como Capua, se pasaron al bando cartaginés.
A pesar de la magnitud de la derrota, Roma no se rindió. El Senado romano adoptó medidas extremas, movilizando a todos los hombres disponibles para defender la ciudad. Se reclutaron esclavos, y la sociedad romana hizo sacrificios extraordinarios para mantener el esfuerzo bélico.
b) La decisión de Aníbal
Una de las grandes incógnitas históricas es por qué Aníbal no marchó directamente sobre Roma tras su victoria en Cannae. La respuesta más probable es que, aunque su ejército había logrado una victoria aplastante, estaba agotado y no contaba con los recursos suficientes para un asedio prolongado de la capital romana. Además, Aníbal esperaba que la victoria en Cannae alentaría a más aliados romanos a desertar, debilitando aún más a Roma desde dentro.
Por otro lado, su marcha hacia el sur, pasando de largo Roma, probablemente obedecía también a la necesidad de conseguir un puerto (el de Nápoles) donde recibir suministros y apoyo naval desde Cartago.
c) Cambios estratégicos
Tras Cannae, Roma evitó durante mucho tiempo enfrentamientos directos con Aníbal. Volvió a la táctica fabiana de desgaste, hostigando a Aníbal y cortando sus líneas de suministro, mientras luchaba en otros frentes, especialmente en Hispania y África. En lugar de enfrentarse en una batalla decisiva, Roma optó por una guerra de desgaste, consciente de que contaba con más recursos y soldados a largo plazo.
Ubicación actual de la batalla de Cannae
El campo de batalla de Cannae se sitúa en las cercanías del río Ofanto, en la región de Apulia, al sur de Italia, cerca de la actual localidad de Barletta. Aunque la topografía ha cambiado con el tiempo debido a la erosión y el desarrollo agrícola, aún es posible visitar el área y obtener una idea de las vastas llanuras donde tuvo lugar la batalla.
Hoy día, un simple monolito marca el lugar donde se desarrollara, siglos atrás, aquella batalla de Cannae.

En el lugar se han realizado excavaciones arqueológicas que han revelado restos de armas y otros artefactos relacionados con el conflicto. Además, existen monumentos conmemorativos y un pequeño museo que narra la historia de la batalla y su importancia histórica.
Aunque no todas las partes del campo de batalla están accesibles o claramente identificadas, los visitantes pueden recorrer la zona y reflexionar sobre el impacto que esta batalla tuvo en el curso de la historia romana y cartaginesa.
En resumen, la Batalla de Cannae fue un punto crucial en la Segunda Guerra Púnica. La brillante táctica de Aníbal le permitió infligir a Roma una de sus peores derrotas, pero el resiliente espíritu romano evitó que la guerra terminara en esa fatídica jornada.
Aunque Aníbal se consolidó como uno de los estrategas militares más grandes de todos los tiempos, su incapacidad para capitalizar plenamente la victoria en Cannae marcó un punto de inflexión en la guerra, que a la larga favorecería a Roma.
Publicado en: Conflictos belicos, Edad Antigua, Historia de Roma