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El ferrocarril en la Segunda Revolución Industrial

La segunda etapa de la Revolución Industrial se enmarca en la mitad del siglo XIX. Recordamos que la primera etapa de la misma había generado una especie de “saturación” del mercado nacional, tanto por la inmensa cantidad de fábricas que se habían incorporado al circuito económico así como también el producto resultante de las mismas que obedecía a las leyes de la oferta pero que sobrepasaba las de demanda.

En la primer etapa, la estrella de la revolución fue el algodón y todo lo que de él resultase beneficioso para el comercio; llegando ya a esta segunda Revolución Industrial, el protagonismo lo tendrán el carbón, el hierro y el acero resultante de éste último. Gracias a ello surge una nueva forma de transporte totalmente innovadora: el ferrocarril, que constituiría una vía de escape para toda la superproducción de materia prima que se elaboraba.

En principio, el ferrocarril surge como una manera de trasladar el carbón, lo cual iniciaría una etapa de expansión hacia nuevos territorios a donde trasladarlo. Gracias a este nuevo medio de transporte el concepto de tiempo también cambia. Antes los tiempos se marcaban según el ritmo propio de la naturaleza. Por ejemplo: el obrero salía de la fábrica al caer el sol de la tarde. Con la invención del ferrocarril se comienza a controlar el tiempo mediante horas, minutos y segundos debido a la necesidad de marcar horarios para las llegadas y salidas del mismo.


Este invento implicaba una nueva forma de inversión para los burgueses, así como también la posibilidad de invertir en otros lugares del mundo. Por ejemplo, luego de las guerras (las cuales siempre resultaban beneficiosas para las clases altas) los materiales precisados para la reconstrucción de tal ciudad eran transportados por medio de los vagones del tren, así como también la mano de obra. Gracias a esta necesidad de expandir las fronteras de este medio de transporte se logra ramificar cada vez más las rutas, lo que trajo como consecuencia mayor empleo y un gran estimulo para la industria siderúrgica.

El ferrocarril se consolida en 1840, llegando a su máximo desarrollo en el siglo XX, etapa en la cual ya se usaba para el transporte de personas.