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Yuri Gagarin y las murallas del Kremlin

Yuri Gagarin es uno de esos personajes históricos a quien desgraciadamente la política internacional le ha restado importancia. 

Por un lado, el frente occidental encabezado por Estados Unidos, quien desvirtuó su gran mérito en un momento en que la carrera espacial estaba en su punto álgido y en el que la Guerra Fría hacía que todo lo proviniente de más allá del telón de acero se viera con malos ojos.

Por el otro, la propia política rusa que primero convirtió en ídolo y héroe soviético al astronauta para luego apartarlo por sus ideales.

¿Quién fue Yuri Gagarin?

Yuri Alekséyevich Gagarin nació el 9 de marzo de 1934 en Klúshino, un pequeño pueblo al oeste de Moscú, en la Unión Soviética. Hijo de un carpintero y una lechera, creció en una familia humilde durante tiempos difíciles, marcados por la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Esta experiencia lo dejó con una visión fuerte de la resiliencia y el patriotismo, valores que influirían profundamente en su vida posterior.

Desde joven, Yuri mostró interés por la mecánica y el vuelo. Tras completar la escuela secundaria, ingresó a una escuela técnica en Saratov, donde estudió fundición de metales. Fue allí donde tuvo su primer contacto con la aviación, al unirse a un aeroclub local. Sus primeros vuelos como estudiante lo marcaron profundamente, despertando en él una pasión que no abandonaría.

En 1955, ingresó a la Escuela de Pilotos de Aviación Militar de Oremburgo. Allí, Gagarin destacó por su habilidad para pilotar aviones y por su comportamiento disciplinado. Se graduó en 1957, el mismo año en que la Unión Soviética lanzó el Sputnik I, el primer satélite artificial de la historia. Este acontecimiento marcó el inicio de la carrera espacial y coincidió con el comienzo de la carrera profesional de Gagarin como piloto militar.

Gagarin fue destinado a una base aérea en el Ártico, donde ganó experiencia en condiciones extremas. Su desempeño y sus características personales —baja estatura, temple sereno, y gran capacidad para trabajar bajo presión— lo convirtieron en un candidato ideal para el programa espacial soviético. En 1960, fue seleccionado entre más de 3.000 aspirantes para formar parte del grupo de cosmonautas que entrenarían para los primeros vuelos espaciales tripulados.

Durante el intenso proceso de entrenamiento en la Ciudad de las Estrellas, cerca de Moscú, Gagarin demostró destacada capacidad física y mental. Pasó por pruebas rigurosas que incluían aislamiento extremo, fuerzas G elevadas, entrenamiento en gravedad cero, y simuladores de emergencia. Su carácter equilibrado, carisma natural y liderazgo silencioso lo hicieron resaltar entre sus compañeros.

Finalmente, el 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin fue elegido para pilotar la Vostok I, la primera nave espacial tripulada de la historia.

Yuri Gagarin: Camino hacia las estrellas

Yuri Gagarin se convertiría, el 12 de abril de 1.961, en el primer hombre enviado con éxito al espacio. Tras despegar de Kazajistán en la Vostok I, aquel día se dio una vuelta completa por la órbita terrestre para acabar aterrizando una hora y 48 minutos más tarde.

Fue el primer gran tanto de una Unión Soviética que se adelantaba por vez primera en una carrera espacial que, con aquel hito, comenzaba así. Era, queda dicho, los instante álgidos de la Guerra Fría, y el enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética era patente en todos los campos. Con aquel paseo espacial, Kennedy quedaba en entredicho, aunque por otro lado, servía para que se impulsaran todos los estudios y avances en este campo.

Yuri Gagarin era segundo teniente cuando despegó pero en pleno vuelo fue ascendido al rango de Mayor. Aquel día, Gagarin se convertía en el ídolo de mucha gente, y los ojos de medio mundo se volvieron hacia el cielo para soñar con las estrellas. Sin embargo, su fama y el constante trabajo de «relaciones públicas» al que se vio sometido por el Soviet le llevaron a abusar de la bebida y a tener constantes problemas familiares y mentales.

Desgraciada y curiosamente, el gran piloto espacial acabaría falleciendo en otro vuelo, esta vez de mucha menor altura, pues se estrelló mientras conducía un avión de caza en unas pruebas sobre el cielo de Moscú, el 27 de marzo de 1968.

Para la Historia quedará, junto a su hazaña, su célebre frase al despegar con la Vostok, «Poyejali» (traducido – «vámonos») que tanto se usa en la cultura popular rusa, y aquella mítica fecha, la del 12 de abril que aún hoy día Rusia celebra como fiesta nacional.

Un poco de turismo

Hoy día, los restos de Yuri Gagarin se encuentran enterrados en las Murallas del Kremlin, lugar de reposo final de otras muchas grandes figuras soviéticas, políticos muchos de ellos, como Stalin, o escritores como Gorki.

En Moscú son precisamente la Plaza Roja y el Kremlin los dos principales reclamos turísticos. Allí se encuentra todo cuanto nuestra mente turística ha imaginado de esta Rusia que intenta abrirse al mundo. La Catedral de San Basilio, los almacenes GUM, la catedral de Kazán, la Torre del Salvador, el Arsenal… son muchos los monumentos históricos que pueden aquí visitarse.

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