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La SGM en el Río de la Plata: El Graf Spee

La Batalla del Río de la Plata tuvo lugar el 13 de diciembre de 1939. Se trató de la primer gran batalla naval de la Segunda Guerra Mundial. Los buques de la División Sur de la Marina Real provocaron grandes daños al Graf Spee alemán, interrumpiendo su exitoso raid de ataques a barcos mercantes en el Atlántico Sur.

La División Naval Británica Sudamericana se componía de cuatro cruceros. El sábado, 2 de diciembre de1939, el HMS Ajax, al mando del capitán Woodhouse, estaba fondeado en Port Stanley, Islas Malvinas, junto al  HMS Exeter, comandado por el capitán Bell. Los restantes buques de la División de América del Sur eran el HMS Cumberland, al mando del capitán Fallowfield, y Achilles HMNZS, comandado por el capitán Parry. El comandante de la División de América del Sur era el Comodoro Harwood.

Harwood sabía que el Graf Spee se encontraba en alguna parte del Atlántico Sur, pero desde el 15 de noviembre desconocía su posición exacta, y tenía dos teorías:

1.  El Graf Spee se vería tentado de atacar a los buques que utilizaran la ruta Argentina / Brasil a Gran Bretaña.

2. El 25º aniversario de la derrota alemana en la Batalla de las Islas Malvinas sería una fecha apropiada para que el Graf Spee buscara venganza, atacando la División Británica Sudamericana.

Tres países neutrales de América del Sur permitían a los buques el uso de sus instalaciones portuarias: Argentina, Brasil y Uruguay. Según el derecho internacional, un buque de guerra sólo podía utilizar un puerto cada tres meses. Sin embargo, el Comodoro Harwood había dado forma a una serie de contactos en cada país y a esta «ley» se le daba una interpretación liberal de ambas partes.

El 2 de diciembre de 1939, Harwood recibió un mensaje del buque mercante Doric Star, informando que había sido atacado por un gran buque alemán cerca de Santa Elena. Al día siguiente, Harwood fue informado que otro barco, el Tairoa, también había sido atacado, a sólo 274 Km. al suroeste donde el Doric Star fuera asaltado.

Harwood supuso que se trataba del Graf Spee. Estimando la posible distancia recorrida en 24 horas, Harwood calculó dónde podría encontrarse el buque de guerra alemán. Sus cálculos partieron de una velocidad media de 15 nudos por hora, de hecho, el Graf Spee podía navegar a 22 nudos, 50% más rápido que lo estimado por los británicos. Sin embargo, la suerte también ayudó a Harwood. La velocidad media del Graf Spee era de 22 nudos, pero se había reducido a consecuencia de sus ataques contra la marina mercante a 15 nudos, exactamente lo que había calculado el Comodoro.

Harwood no podía dividir su fuerza de cuatro cruceros, por lo que decidió ir por una de sus dos opciones más probables, el puerto del Río de la Plata en Argentina y Río de Janeiro en Brasil, y esperar.

En teoría, el enfrentamiento entre cuatro cruceros británicos y un pequeño acorazado alemán no daba lugar a muchas dudas sobre el resultado final. No obstante, el Graf Spee era un oponente increíble. El Tratado de Versalles había prohibido a Alemania fabricar lo que habrían sido considerados como buques de guerra clásicos. Para eludir las restricciones de Versalles, Alemania produjo acorazados de bolsillo. El Graf Spee fue comisionado en 1936. Era lo suficientemente rápido para escapar de cualquier buque de guerra, pero también contaba con armas suficientes para ser un enemigo potente. Poseía seis cañones de 11 pulgadas, múltiples armas antiaéreas y seis tubos de torpedos de 21 pulgadas en la popa. Llevaba dos aviones Arado, que podían ser lanzados por catapulta. Su armamento era superior al de cualquier crucero británico pesado, y su blindaje, de 5,5 pulgadas, era suficiente para resistir proyectiles de hasta 8 pulgadas. Sus ocho motores diesel le imprimían 56.000 caballos de fuerza y una velocidad máxima exigida de 26 nudos.

En la Batalla del Río de la Plata, el Graf Spee se enfrentaría contra los cruceros británicos. Si bien estos eran más veloces que el acorazado alemán, su armamento era inferior.

El comandante del Graf Spee, Langsdorff, sabía esto, y entendía que efectivamente las posibilidades ante un combate estaban a su favor, en tanto pudiera mantenerse fuera de su rango de tiro, excepto frente al Exeter, de alcance similar. Por su parte, Harwood, sabía que tenía la velocidad de su lado y que podía especular con ella, acosándolo hasta la llegada de refuerzos.

El 13 de diciembre de 1939, el Graf Spee rondaba las rutas utilizada por los buques mercantes cerca del Río de la Plata, en Argentina. Harwood había dado órdenes al Ajax, Achilles y Exeter de trabar batalla con el Graf Spee en caso de encontrarlo.

A las 05.52 de la mañana, los vigías del Graf Spee divisaron dos altos mástiles en el horizonte. A las 06.00, Langsdorff había identificado uno de los barcos avistados como el Exeter. Creyó que los buques protegían un convoy comercial importante y decidió atacar. Los motores del Graf Spee aumentaron sus revoluciones, generando una columna de humo negro visible para los cruceros británicos. El Graf Spee tomó posición de ataque, y a las 06,17 abrió fuego contra el Exeter, tocándolo en medio de su estructura e infligiéndole daños. La cabina de mando del Exeter fue destruida, muriendo al menos tres oficiales. Su capitán, Bell, sobrevivió y ordenó a las torres restantes abrir fuego contra el Graf Spee.

El Achilles y Ajax también participaron en esta batalla, pero quedaron alejados del Exeter, en un intento por dividir el poder de fuego del Graf Spee, lo cual resultó exitoso. Si bien el Graf Spee continuó ocasionando grandes daños al Exeter, este logró disparar tres torpedos que habían escapado a la devastación, pero al momento del lanzamiento, Langsdorff decidió virar, y los torpedos se perdieron. Prosiguió su ataque contra el Exeter, y a pesar que la sala de máquinas no sufrió daños, el crucero perdió la electricidad, lo que dejó al Exeter fuera de la batalla.

Entonces, el peso de la batalla recayó en el Achilles y Ajax. Estos enfrentaban a un rival que había recibido daños, si bien estos eran mínimos (aunque Langsdorff había quedado inconsciente tras recibir un golpe tras una andanada del Exeter). Harwood ordenó a ambas naves acercarse al Graf Spee a la velocidad máxima. Langsdorff, un especialista en torpedos, ofreció a ambos barcos la popa, para darles el objetivo más pequeño posible para impactarlo.

Lo que sucedió después es difuso. Langsdorff viró el Graf Spee para evaluar los daños y ordenó a su navegante retirarse al puerto, considerando que el buque no se encontraba en condiciones de navegar por el Atlántico Norte.

Esta decisión no fue bien recibida por las tripulación. El buque había sido alcanzado por diecisiete proyectiles, pero los oficiales subalternos del Graf Spee indicaron más adelante que el daño causado a la nave no era suficiente para provocar una retirada al puerto. En esta etapa de la batalla, el Graf Spee había sufrido 37 muertos y 57 heridos, sobre una tripulación de 1.100.

En comparación, el Exeter estaba tres pies por debajo de su línea de flotación, había sufrido 61 muertos y, sin electricidad, sólo podía navegar con una brújula y gritar sus ordenes. Harwood ordenó al crucero regresar a las Islas Malvinas.

Todos señalaba que el Graf Spee navegaba en dirección al Río de la Plata y Montevideo. De hecho, los registros de la nave informan claramente que fue el navegante quien recomendó Montevideo.

Langsdorff envió un informe a Berlín:

«La inspección de daños revela que todas los compartimientos, excepto el del almirante, han sido gravemente dañados. La entrada de agua en el almacén de harina compromete el suministro de comida, y un impacto directo en el castillo torna al buque no apto para navegar el Atlántico Norte en invierno. Dado que el buque no está en condiciones de navegar por la madre patria, decido ingresar al Río de la Plata, a pesar de los riesgos que esto implica.”

Si el Graf Spee estaba realmente tan dañado, es materia de discusión. El buque había sido alcanzado por diecisiete proyectiles, pero un oficial de artillería constató que tres de estos impactos simplemente rebotaron contra el blindaje, y que los demás habían golpeado la nave «sin causar daño». Las autoridades de Uruguay, en la inspección del Graf Spee, cuando llegó a Río de la Plata, coincidieron con esta apreciación.

Las dimensiones del Graf Spee eran ideales para el Río de la Plata, con su enorme estuario de 194 Km. Los cruceros ingleses, el Ajax y Achilles, sin poder seguirlo, patrullaban minuto a minuto la ría para garantizar que el Graf Spee no escapara nuevamente hacia el Atlántico bajo el manto de oscuridad. Las tripulaciones más tarde llamaron a esto «el reloj de la muerte.»