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Causas de la Guerra de los Cien Años

Históricamente Francia e Inglaterra no se han llevado nunca muy bien que digamos. De sobra es conocida la célebre Guerra de los Cien Años, iniciada entre ambas potencias en 1337. La principal causa del inicio de este conflicto fue la región de Gascuña, confiscada por el rey francés Felipe VI en 1337 al propio Eduardo III de Inglaterra. Sin embargo, esta no fue la única causa.

A principios del siglo XIV los ingleses aún controlaban buena parte del territorio francés, incluyendo la región de Aquitania. Esta zona era una de las más ricas de Francia, por lo que imaginaros cómo tenían que estar los galos, que no podían tenerla en su poder… De hecho los piratas franceses no paraban de atacar Aquitania con el fin de recuperarla.

Aún así, Francia e Inglaterra tenían más desavenencias. Por ejemplo Flandes y la industria de la lana inglesa, cuyos derechos de explotación suponían grandes sumas de dinero para el monarca inglés. Los disturbios en Flandes entre los ricos comerciantes y los artesanos llevaron a los Condes de Flandes a pedir ayuda al rey francés. Esto, por supuesto, no les gustó nada a los ingleses.

Otra de las causas que tenían a Francia e Inglaterra riñendo a más no poder eran los continuos intentos de Eduardo III de someter a los escoceses. Como no podía ser de otra manera, Escocia le pidió ayuda a Felipe VI, y el rey francés no paraba de mandar caballeros y soldados para ayudar a los escoceses.

Para colmo las envidias del rey francés, que no tenía la capacidad de liderazgo que sí ostentaba el monarca inglés, alimentaba aún más las rencillas. A Felipe VI le gustaba el entretenimiento y la pomposidad de la corte, y no sabía gobernar a su pueblo de la misma manera que Eduardo, quien era un gran soldado, muy querido por sus súbditos.

Lo que está claro es que la Guerra de los Cien Años, que se alargó algo más precisamente, buscaba quién controlar los territorios franceses. Cuando acabó el conflicto bélico pocos recordaban ya el por qué de su inicio. Inglaterra y Francia eran enemigos irreconciliables, y eso era todo el significado que tenía.