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Afganistán, Al Qaeda y el nacimiento de los talibanes

En 1979, la invasión de Afganistán por parte de la Unión Soivética se convirtió en uno de los hechos más importantes del siglo XX, y que finalmente dio a luz al régimen talibán en Afganistán. Al entrar en suelo afgano, los rusos habían subestimado la dificultad del terreno, por lo que no pudieron conquistar toda Afganistán. Después de todo, ni el propio Alejandro Magno había podido hacerlo.

Los soviéticos estaban tratando de ampliar sus territorios hacia el sur, y habían estado apoyando al gobierno comunista de Mohammad Najibullah, que en abril de 1978 había tomado el poder tras un Golpe de Estado. Aunque la llegada a la presidencia de Najibullah trajo a Afganistán la construcción de más escuelas, una nueva Constitución, y más libertad de expresión, el líder nacido en Kabul siempre contó con la feroz oposición de muchos rebeldes y señores de la guerra, como Ahmad Shah Maasoud, que se oponía al comunismo.

Con su gobierno tambaleándose, Najibullah quiso que los soviéticos intervinieran. Lo que no sabía era que el círculo de allegados del Primer Ministro soviético, Leonid Brezhnev, había ya decidido que las tropas soviéticas entrasen en Kabul el día de Navidad de 1979.

Siete meses más tarde, el Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, autorizó a la CIA gastarse más de medio millón de dólares para ofrecer un apoyo encubierto a la oposición afgana, también conocida como Muyahidines.

En 1984, los Estados Unidos se gastaban más de 200 millones de dólares al año en esta guerra, un presupuesto que se triplicó con la llegada al poder de Ronald Reagan, y la llegada de William Casey al mando de la CIA. Fue precisamente en este momento cuando surgieron en Afaganistán el grupo de los talibanes, y entre ellos un hombre, Osama Bin Laden.

Estados Unidos condenó a gritos la acción de la Unión Soviética y la falta de respeto al derecho internacional. Pero, paralelamente, estaba financiando armas a los muyahidines, junto con la Primera Ministra británica, Margaret Thatcher, que clamaban por la libertad de los combatientes muyahidines.

La mayoría de estos muyahidines habían huido a la vecina Pakistán, aunque muchos de ellos se quedaron. Una notoriedad particular tuvo el señor de la guerra afgano Ahmad Shah Massoud, el León de Panjshir, quien con sus devastadoras tácticas de guerrilla, asoló muchos tanques soviéticos, convirtiénose en un héroe nacional.

Como era de esperar, la religión se convirtió en un factor clave en el conflicto, y los muyahidines afganos lograron reunir a muchos musulmanes por el mundo, en pleno proceso para emprender una yihad contra el gobierno comunista secular soviético. Entre ellos estaba Osama Bin Laden, el hijo exiliado de una rica familia de Arabia Saudita.

El ejército de Bin Laden comenzó a llamarse Al Qaeda, y se lanzó a la lucha, a mediados de los años 80, minando la moral de las tropas soviéticas en Afaganistán. Hasta tal punto que, su líder Mijail Gobachov, comenzó a pronunciarse a favor de la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán tan pronto como fuera posible.

Esto finalmente sucedió el 15 de febrero de 1989 cuando, después de diez años de guerra, y de haber gastado millones de dólares, los soviéticos se retiraron definitivamente de Afganistán, dejando así un gobierno comunista débil en guerra con su propio pueblo. Afganistán fue rápidamente olvidada por Estados Unidos debido al Muro de Berlín, el colapso de la economía mundial y la nueva Guerra del Golfo. Agfanistán se sumó en una serie de guerrillas entre caudillos rivales por el poder.

El pueblo afgano, cansado de tantos años de guerra, sólo anhelaba la paz y la seguridad que, posiblemente, los talibanes podían darle, aunque todo ello a través de una rígida y ultra conservadora interpretación del Islam.

Liderados por el místico y solitario Omar Mullah, los talibanes crecieron y crecieron hasta convertirse en una fuerza de combate de gran alcance, y comenzaron a utilizar la violencia de forma rápida y brutal. Exigieron que las mujeres fueran vestidas completamente cubiertas, prohibieron la música y la televisión.

Osama Bin Laden vio en el régimen talibán su oportunidad para actual contra el mundo occidental. Les prometió financiarles, a cambio de una serie de atentados. Devastadores ataques terroristas en Ocklahoma, y el bombardeo de la Embajada de Estados Unidos en Kenia, provocaron que Estados Unidos pidiera a los talibanes la entrega inmediata de Bin Laden.

La solicitud fue ignorada repetidamente, y después de los ataques terroristas del 11-S sobre las Torres Gemelas de Nueva York, atribuidos a Bin Laden y Al Qaeda, se volvió a hacer una última solicitud al régimen talibán. De nuevo la petición fue ignorada, y Estados Unidos, junto con otras fuerzas de la OTAN, marcharon sobre Afganistán en busca de Bin Laden y para acabar con los talibanes para siempre.

Finalmente, el presidente estadounidense Barack Obama anunció el 1 de mayo de 2011 el fallecimiento de Bin Laden, líder por aquel entonces de Al Qaeda. Pero la historia continúa hoy…

Foto 1 Vía Welt
Foto 2 Via Guardian