- Historia General - https://historiageneral.com -

Cicerón, escritor, pensador y orador romano

Marco Tulio Cicerón, obra de Pedro Berruguete

Nacido en Arpino (Italia) en el año 106 a. C., Marco Tulio Cicerón fue un importante escritor, pensador y orador romano.

Primeros años de Cicerón

Cicerón nació en el seno de una familia plebeya de rango ecuestre y, cuando era todavía muy niño, se trasladó a Roma donde presenció lecciones de reputados oradores. Una vez finalizada la guerra civil en el año 82 a. C., comenzó sus estudios de derecho convirtiéndose muy pronto en uno de los más famosos abogados de Roma.

Con el fin de formarse filosófica y políticamente, se trasladó a Grecia donde fue discípulo de Fedro y Diodoto, recibió lecciones de la Academia y se encontró en Rodas con Molón de Rodas, maestro de la oratoria.

Cicerón, político

A su regreso, continuó su carrera como político consiguiendo las más altas distinciones en tan sólo trece años. De este modo fue como en el 76 a. C., aceptó la defensa de los sicilianos, que se encontraban bajo el yugo del magistrado Verres. Ganado el caso, su fama se acrecentó y creció a ritmos vertiginosos.

Republicano hasta la médula, tuvo una fulgurante carrera en el mundo de la política: fue edil, pretor y cónsul del Senado desde donde detuvo la reforma agraria de Rullo y se enfrentó a los populares (con Craso y César a la cabeza).

Además, llevó a cabo una de las más peligrosas y recordadas batallas : la oposición a la conspiración de Catilina, que se disponía a instaurar una dictadura.

Los discursos de Cicerón

Los cuatro discursos pronunciados por Cicerón ante el Senado (conocidos como Catilinas) con el fin de lograr la ejecución de los manifestantes, se consagraron como brillantes ejemplos del ejercicio de la oratoria.

Cicerón denunciando a Catilina, por Cesare Maccari

Sin embargo, estas aclamadas Catilinas fueron la causa de su posterior exilio: en el año 58 a. C., Clodio logró que se aprobase una ley que rezaba que todo ciudadano que hubiese hecho ejecutar a otro sin consentimiento previo del pueblo, merecía la pena de muerte.

Un año y medio fue el tiempo que duró su exilio pero, para cuando volvió a Roma, su carrera estaba prácticamente acabada.

Regreso del exilio

Sólo pudo volver a la escena política tras la muerte de Julio César. Así, volvía a promover el sistema político en el que tanto creía: la República.

Gozó de cierto prestigio en el tiempo en el que Marco Antonio aún no se había afianzado en el poder pero, después, habría de encontrarse una gran resistencia contra la cual escribió las Filípicas, una serie de discursos encendidos en los que denunciaba la amenaza que Antonio representaba para las instituciones republicanas y en los que llamaba a Octaviano, el joven heredero adoptivo de César, a unirse a la causa senatorial.

Los últimos años de Cicerón

Intentó formar equipo con Octavio Augusto, hijo de César, contra Marco Antonio pero finalmente Octavio y Marco Antonio unieron sus fuerzas, y sumaron a ellas las del ejército de Lépido y favorecieron la creación del segundo triunvirato (43 a. C. )

Cicerón fue incluido en la lista negra, a pesar de la reticencia inicial de Octaviano, quien cedió ante las exigencias de Antonio.

El orador huyó hacia el sur de Italia con la intención de embarcarse y escapar, pero fue alcanzado por los soldados enviados para ejecutarlo.

Según las fuentes antiguas, aceptó la muerte con cierta serenidad, ofreciendo su cuello a los verdugos en diciembre del 43 a. C. Tenía entonces sesenta y tres años. Su cabeza y sus manos fueron expuestas en el Foro, como advertencia y símbolo del poder del triunvirato.

Fulvia y Marco Antonio con la cabeza de Cicerón, por Maura y Montaner

Su ejemplo se convirtió en un referente moral e intelectual para generaciones posteriores que lo vieron como defensor del Estado de derecho frente a la tiranía.