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Machu Picchu, la joya del Imperio Inca

Según los historiadores, la ciudadela de Machu Picchu fue construida sobre mediados del siglo XV por mandato del emperador inca Pachacútec durante la expansión del imperio, que con el tiempo se extendería a lo largo y ancho de casi 2 millones de kilómetros cuadrados. Cuando el Imperio Inca cae bajo el dominio de los conquistadores españoles, la ciudad de Machu Picchu queda deshabitada y su existencia no se conocería a nivel mundial (salvo en el caso de los lugareños) hasta 1912, cuando el historiador Hiram Bingham la muestra al mundo.

Hay quienes sostienen que fue un arrendador llamado Agustín Lizárraga quien la descubrió nueve años antes, y fueron los rumores sobre una ciudad perdida los que despertaron el interés de Bingham, y otras fuentes nos remontan hasta el alemán Augusto Berns, quien la hubiera descubierto en 1867.

Los trabajos de limpieza y estudio arqueológico se llevaron a cabo gracias al Gobierno de Perú, a la Universidad de Yale y a la afamada National Geographic Society, y se prolongaron desde 1912 hasta 1915. Tras retirar la abundante y espesa vegetación que cubría la mayor parte de la ciudad se pudo contemplar en toda su grandeza, siendo además encontradas numerosas sepulturas de sus antiguos habitantes. Hoy en día forma parte de los Patrimonios de la Humanidad, es uno de los principales destinos turísticos del país y también el más impresionante legado de los antiguos incas a nivel de construcciones.

Harry Bingham en Perú, 1911

Tiempo antes de ser construida la ciudadela, esta zona montañosa conocida como la Quebrada de Picchu estuvo habitada por gentes procedentes del Valle Sagrado y de Vilcabamba, quienes buscaban nuevas tierras para extender sus cultivos. Durante el gobierno de Wiracocha, el entonces señorío Inca sufría la constante amenaza de los Chancas, y temiendo una invasión de éstos Wiracocha huye con uno de sus hijos llamado Urco, dejando a su pueblo indefenso ante el enemigo.

Es entonces cuando otro de sus hijos, Cusi Yupanki se pone al frente de la defensa de los incas, y mediante una serie de pactos y alianzas con otras poblaciones consigue acabar con la amenaza, asegurando el futuro de los incas. En agradecimiento, Wiracocha le nombra heredero oficial y cuando Cusi toma el poder se renombra como Pachacútec Yupanqui Cápac Intichuri, que se traduce como Hijo del Sol que cambia el rumbo de la Tierra. El gobierno de Pachacútec no podrá ser más próspero y favorable para los incas, que pasan de ser un señorío más a convertirse en el gran Imperio del Tahuantinsuyo, del que provienen las más impresionantes obras de arquitectura que dio su cultura, una de las cuales es la ciudadela de Machu Picchu.

En principio se pensó que esta ciudad era un enclave militar estratégico, y después que se trataba de una residencia de descanso para el emperador, aunque con el tiempo ambas teorías fueron descartadas. Los estudios han ido revelando que es más probable que se tratase de un lugar dedicado a la religión, una especie de santuario, dado el tinte ceremonioso que presentan algunas de sus construcciones. Hay quienes apuntan a que pudo ser una suerte de convento, ya que de los 135 cuerpos que se han encontrado, 109 pertenecen a mujeres. Es estima que podría llegar a albergar hasta unas 1.000 personas durante su época de mayor esplendor.

El abandono de la ciudad se debió producir entre los años 1534 y 1570, durante el periodo en que los incas pudieron resistir a los conquistadores, circunstancia que fue aprovechada por muchos para huir a sus pueblos natales. Debido a que los españoles no mencionan el lugar en ninguna de sus crónicas, lo más probable es que nunca supiesen de su existencia, aunque también se baraja la hipótesis de que fuese saqueada en un primer momento, como apuntan las evidencias de incendios encontradas en algunos edificios, y después cayese en el olvido.