- Historia General - https://historiageneral.com -

El origen de los gladiadores romanos

La historia de Roma esta bañada de la sangre de muchos soldados que lucharon por extender las fronteras del imperio mucho más allá de lo imaginable. Pero también por aquellos hombres, que siendo esclavos o libres, fueron utilizados como un objeto de diversión. A estos, el pueblo los conocía como los gladiadores.

La palabra gladiador proceder del latín “gladius” y significa “espada” o “el que portaba la espada”. Su origen se remonta al siglo VI a.C. cuando los milicianos etruscos (oriundos de la zona norte de la actual Italia) luchaban entre sí para honrar a los difuntos de las clases influyentes de la sociedad.

Con la llegada de la República, los políticos romanos decidieron transformar este ritual en un espectáculo a fin de obtener el reconocimiento o el favor de los habitantes a tal punto que se lanzaba a los espectadores comida, como por ejemplo pan, para con ello poder ser elegido en los comicios próximos.

El cuerpo de gladiadores estaba conformado mayormente por esclavos, prisioneros de guerra y delincuentes. Los mismos eran entrenados en los «Ludi«, escuelas de entrenamiento y formación de gladiadores cuyos propietarios eran los «Lanistae«, en donde también ingresaban aquellos que sin tener la obligación de luchar, buscaban la fama y el reconocimiento a través de este singular medio de diversión popular.

Como todo actual deportista, los gladiadores debían seguir una dieta especial a base de proteínas con el fin de obtener un cuerpo lo suficientemente fuerte como para poder soportar las heridas. Además, al ser una fuente de ganancias, recibían el cuidado especial de los mejores médicos.

Había diversas clases de gladiadores, nueve en total:

La lucha de gladiadores llego a ser tan popular, que Roma comenzó a dictar leyes que regían este espectáculo. Estos feroces guerreros alcanzaban una fama tal que llegaban a ser ensalzados por los poetas, su retrato aparecía en joyas y jarrones y hasta incluso obtenían la libertad.

Mas allá de esto, el destino siempre les era incierto y en algunas ocasiones, cruel. La autoridad que arbitraba las luchas de gladiadores decidía el fin del guerrero vencido. Si su dedo índice se dirigía hacia el cielo, el derrotado conservaba su vida, en cambio, si señalaba la yugular, se procedía a la ejecución del gladiador introduciéndole la “espada costa” por el cuello en dirección al corazón y sentenciando su vida para siempre.