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La muerte de Lenin

El cuerpo de Lenin aún se exhibe en Moscú en una tumba de granito situada en la Plaza Roja. La visita al mausoleo es gratuita. Cualquiera puede hacer cola para ver el cuerpo del último líder soviético.

Pero… ¿cómo murió Lenin y cuáles fueron las condiciones que rodearon su muerte?.

Los años que llevaron a su muerte fueron años agotadores para este singular personaje. Sufría de insomnio, dolores de cabeza y otras dolencias atribuidas a su continuo estado de estrés. Sin embargo, sólo cuando su discurso comenzó a mostrar signos de deterioro y su memoria empezó a fallar, sus colaboradores más cercanos comenzaron a sospechar que algo andaba mal.

Algunos pensaban que su cuerpo se estaba envenenando con el plomo de las balas que aún se alojaban en él después de un intento de asesinato. Pero la causa real de la enfermedad de Lenin fue un accidente cerebrovascular. Y es que fueron hasta tres los que sufrió tres antes de su muerte.

Lenin trató en más de una ocasión de adquirir veneno que le ayudara a escapar de su enfermedad, ya que en sus últimos años estuvo preso bajo el gobierno de Stalin. Éste último se negó a conceder el deseo del líder soviético a sabiendas de que, aun discapacitado, era mejor conservarlo vivo que no tenerlo. El pueblo amaba a Lenin, lo adoraba, y Stalin intentaba acercarse a él para ganarse el apoyo de las masas.

En los últimos meses de su vida, Lenin conoció el presidio. Pero las conversaciones entre él y sus enfermeras eran transmitidas más tarde a Stalin. De todas formas, el líder soviético fue aislado de todas las noticias políticas, y su control era muy limitado. Stalin ocupó el lugar de Lenin en todo este tiempo. Seguramente fue esta falta de respeto de Stalin hacia su antecesor lo que verdaderamente llevó al líder soviético al borde de la muerte.

Lenin murió en marzo de 1924. Su cuerpo no fue embalsamado y enterrado hasta varias semanas después de su fallecimiento y los científicos trabajaron para intentar preservar su cuerpo. Esta fue otra táctica stalinista para ganarse el favor de los rusos. Ahora bien, el cerebro de Lenin fue eliminado, cortado en pedazos, y se conservó para el estudio científico. Lamentablemente, con él no se han podido hacer grandes cosas, dicho sea de paso.

Pero Lenin fue algo más que un simple mortal. Un hombre que defendió sus ideas a capa y espada, alguien que, desde su condición de hombre y político, supo ganarse el cariño de su pueblo. Su lucha contra el régimen y contra su propia enfermedad le hicieron merecedor de la gloria del recuerdo.