El caso Roswell: el incidente OVNI

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Cuando el Roswell Daily Record publicó que las fuerzas aéreas estaodunidenses habían capturado un platillo volante estrellado en un rancho en Roswell (en el Estado de Nuevo México) las hipótesis populares de una posible y más que factible invasión extraterrestre comenzaron a tomar forma de manera alarmante.

Avistamiento OVNI: el nacimiento de la Ufología

La ufología como ciencia tuvo su origen en este caso Roswell, en lo que algunos dieron en llamar como “incidente OVNI”, en el año 1947, pero lo cierto es que no hacía ni un mes que un ex-militar, el piloto Kenneth Arnold, había alertado a la prensa del avistamiento de nueve objetos voladores a los que bautizaron por su peculiar forma como “platillos volantes”.

Los miedos a las invasiones de otros planetas, la posibilidad de la existencia de seres de inteligencia superior y la emisión, pocos años atrás, de un programa radiofónico que había aterrado a media Estados Unidos de la mano de Orson Welles, la “Guerra de los Mundos“, se conjuraron para que comenzaran a surgir en mayor número la historia de otros Ovnis (a los que en Norteamérica definen como “UFO” – Unidentified Flying Object -) que estaban surcando los cielos de nuestro planeta.

Nos encontrábamos en plena Guerra Fría y era lógico pensar que el avistamiento de un número indeterminado de objetos voladores fueran relacionados con el enfrentamiento con la extinta Unión Soviética. Harry Truman, el presidente estadounidense, puso en marcha el proyecto Singo para investigar estos temas en busca de una posible relación causa-efecto con la Guerra Fría, pero la falta de pruebas concluyente y fehacientes hicieron que bajo el mando de otro presidente posterior, Lyndon B. Johnson, se cerraran todos estos estudios que se habían encuadrado en el Proyecto Libro Azul.

La falta de pruebas, la imposible identificación de esos objetos como extraterrestres, el miedo colectivo y la creencia popular en ciertas teorías conspiratorias de organizaciones ocultas y gobiernos que actuan en las sombras fueron durante años (y aún lo son) el caldo de cultivo suficiente como para que se propagara las historias populares de que ya se había recibido la visita de seres extraterrestres, de que se han ocultado pruebas y de que incluso se conservan cuerpos de alienígenas.

El caso Roswell

Apenas hacía un mes del anuncio de Kenneth Arnold del avistamiento de aquellos nueve objetos voladores cuando un granjero de Nuevo México, Mac Brazel, descubrió restos esparcidos por sus tierras de algo que parecía una nave lo que comunicó al sheriff del condado. Poco después se hacía eco del suceso el Roswell Daily Record el 9 de julio del año 1947, un periódico local, cuando publicó un titular que rezaba: “Las fuerzas aéreas capturan un platillo volante en un rancho de la región de Roswell”.

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Alertada la base aérea del mando del Ejército se mandó al general de brigada Ramey a la zona quien identificó claramente los restos como pertenecientes a un globo meteorológico.

La polémica se desató. Las teorías de conspiraciones y de engaños gubernamentales una vez más se abrieron paso y la polémica entre quienes creyeron en la caída de un objeto extraterrestre (aun cuando no contaba con prueba alguna) y los escépticos prendieron cuando se comenzó a decir que el Ejército había sustituido los restos de una extraña nave por los del globo mencionado.

Como ocurre en estos casos la idea conspirativa fue creciendo hasta argumentarse incluso que en la nave había cuerpos alienígenas y que el Gobierno los mantenía ocultos para hacer experimentos con ellos, incluso vivos… pero seguían sin haber pruebas.

Así se mantuvo el caso durante mucho tiempo hasta que casi 30 años después las palabras de un astronauta, Edgar Mitchell, volvieron a sacar el tema a la luz cuando afirmó que tenía contactos en las altas esferas y que había podido ver el expediente de aquel caso que, según él, no había duda estaba relacionado con extraterrestres. Curiosamente, tampoco él fue testigo directo de los hechos ni estuvo presente en las investigaciones, y una vez más, lo que contó lo hizo sin apoyarse en ningún tipo de pruebas que demostrara la veracidad de sus palabras.

Teorías extraterrestes

A los ya mencionado hechos sospechosos, habría que añadir algunas otras curiosidades:

El ingeniero Barney Barnett afirmó que llegó a ver algunos cadáveres de alienígenas y que incluso alguno estaba agonizando.

En 1995, el productor de televisión Ray Santilli dijo tener en su poder una cinta en la que se veía a científicos hacer una autopsia a los extraños tripulantes de la nave estrellada. Dicha cinta había sido grabada por Jack Bennett, ex trabajador de las Fuerzas Aéreas, quien dijo que la había mantenido oculta tantos años por miedo a lo que le pudieran hacer y por la importancia del contenido. Dicha película se llegó a proyectar en Londres en el año 1995, y en ella se veía cómo se practicaban operaciones en unos cuerpos de metro y medio, piel gris y seis dedos en las manos.

Sin embargo, la cinta fue desacreditada por patólogos expertos, especialistas de producción, fotógrafos e incluso por la empresa Kodak quien dijo que la cinta en la que estaba grabado no pertenecía a aquella época.

Hipótesis más creíble: el Proyecto Mogul

En plena Guerra Fría parece factible creer que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética estuvieran envueltos en proyectos de investigación científicas relacionados con la energía nuclear.

Archivos desclasificados mostraron la existencia de un proyecto de alto secreto estadounidense que se había puesto en marcha a finales de los años 40 para vigilar las actividades atómicas soviéticas. En concreto, este proyecto Mogul se basaba en globlos meteorológicos que, ubicados en la tropopausa, entre la troposfera y la estratosfera, eran capaces de detectar a distancia los sonidos que producían el lanzamiento de misiles nucleares.

El 4 de junio de 1947 se había lanzado el globo Mogul nº 4 en la zona de Roswell, en Alamogordo, a 140 kms de la localidad, pero al tratarse de un alto secreto la base aérea local no fue informada. Dicen, aunque ésto no está confirmado, que dicho globo llevaba acoplado una pequeña cápsula en la que iban dos prisioneros japoneses usados como sujetos de prueba con trajes especialmente diseñados, según ésto último, una denuncia realizada por soldados japoneses que estuvieron presos en EEUU y que destaparon algunos experimentos a los que los norteamericanos los sometían siendo prisioneros de guerra.

Fue en 1994 y a petición del Gobierno local de Nuevo México, cuando se desclasificó todo el expediente, dado que ya había pasado todo el peligro de la Guerra Fría. Incluso, y a raiz de la desclasificación de este proyecto Mogul, se publicó un nuevo estudio oficial sobre el el incidente OVNI del caso Roswell, en el que se encontró como causas probables de todas las leyendas producidas el secretismo con el que se habían llevado las pruebas y la coincidencia del supuesto avistamiento de 9 objetos voladores que había comunicado Kenneth Arnold aquel mismo año y que tanto alarmismo generó.

Los amantes de las teorías alienígenas seguirán aduciendo que también este informe final, emitido por las Fuerzas Aéreas USA, podría haberse emitido para ocultar todos los sucesos extraterrestres, pero lo cierto es que a día de hoy, con los datos que se tienen realmente, la teoría más plausible parece ser la que se ha desvelado bajo el proyecto Mogul.

Publicado en: Edad Contemporanea

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