Asentamientos vikingos en Norteamérica

Vikingos navegando en drakkar

Grandes navegantes y exploradores, los vikingos han pasado a la Historia por sus incursiones en tierras europeas y el temor que infundían en los conquistados, pero también por su conocimiento del mar y su capacidad para recorrer grandes distancias.

Un poco de historia de los vikingos

De origen nórdico, estos pueblos escandinavos se dieron a conocer al mundo en el año 793 cuando embarcaciones germanas procedentes del Mar Báltico alcanzaron las costas de Lindisfarne dispuestos a saquear su monasterio. Desde entonces fueron dos siglos de terror en los que los diferentes libros de Historia han narrado las aventuras de estos pueblos “bárbaros” amantes de la guerra y del mar.

Fuera por causas de una superpoblación en el Norte de Europa, o por la debilidad de los imperios más cercanos, como el carolingio o el británico, lo cierto es que para un pueblo abonado al mar y con una importante flota naval la vía de expansión más clara suponía cruzar los mares y lanzarse a la conquista de nuevos territorios.

Las primeras invasiones se dirigieron a las costas más cercanas de Gran Bretaña, pero pronto ampliaron su radio de acción hasta las costas de Bretaña, e incluso hasta las entradas del Sena, río que se decidieron a subir en el año 820. Apenas 25 años después, atacaron por primera vez París e incluso descendieron hasta Burdeos, aventurándose por primera vez hacia el Mediterráneo. Por Oriente su expansión se dirigió hacia el Caspio y el Mar Negro, entrando en tierras rusas, mientras que por el Oeste pronto volvieron sus ojos hacia las costas americanas, en lo que para ellos suponía el gran reto de tener que cruzar el Océano Atlántico.

Más información: La expansión vikinga en los siglos VIII y IX

Groenlandia, el primer paso: sagas islandesas

Para descubrir cuáles fueron las gestas vikingas allende el Atlántico habría que echar mano de las sagas islandesas, entre ellas, la “Saga de Erik el Rojo” y la “Saga de los groenlandeses“. Fueron los vikingos procedentes de Islandia los que llegaron por primera vez a tierras de Groenlandia en el año 982.

Erik el Rojo puede y debe considerarse el antecesor de aquellos otros grandes conquistadores que estaban dispuestos a alcanzar la gloria no solo por sus conquistas, sino por estar imbuidos de un espíritu aventurero en el que se lanzaban al mar persiguiendo viejas historias tradicionales y casi mitológicas. Fue así como Erik el Rojo, a quien habían echado de Islandia, se decidió a buscar una tierra que en viejos libros marinos y grandes poemas habían descrito al oeste de su Islandia natal.

En el año 981 Erik tomó su drakkar y se aventuró en dirección a la costa este de Groenlandia adonde arribó, al sur de la isla, en el cabo de Farewell. Allí, un poco más al oeste, fundaría dos colonias en la que quedarían 5.000 y 1.400 vikingos respectivamente. Apenas les quedaba un salto más para llegar al continente americano.

Vikingos en América

Según cuentan aquellas mismas crónicas islandesas, un mercader perdido, Bjarni Herjölfsson, se desvió de su rumbo mientras navegaba de Islandia a Groenlandia, llegando a una tierra desconocida. A su regreso contó su peripecia a Leif Eriksson, hijo de Erik el Rojo, quien se decidió a explorar toda aquella área.

Descubriría tres tierras: Helluland (más al norte del estrecho de Hudson), Markland (Península del Labrador) y Vinland (Terranova). En esas tierras desconocidas, en torno al año 1000, en lo que hoy es L’Anse aux Meadows, en la isla de Terranova, fundaría su primera colonia, Leifbundir, en la zona de Vinland, la tierra a la que ellos conocieron como “tierra de viñas”.

Exploraciones vikingas

Desde entonces, a Leif Eriksson se le considera como el primer vikingo que pisó tierras americanas, y tanto es así que el propio Barack Obama, en el año 2009, instituyó el 9 de Octubre como el Día de Leif Eriksson.

Recientemente se ha descubierto un nuevo posible asentamiento vikingo en tierras norteamericanas, el primero descubierto en los últimos cincuenta años, en el sitio de Point Rosee, en la isla de Terranova.

Este emplazamiento está 500 kms. más al suroeste del anterior, lo que ampliaría, en caso de confirmarse su origen, la distancia que los vikingos fueron capaces de recorrer en sus conquistas marítimas.

Curiosamente este nuevo emplazamiento ha sido descubierto gracias a imágenes infrarrojas tomadas desde el espacio que mostraron algunas formas, al parecer de origen humanas, ocultas bajo la espesa vegetación, y en una posterior exploración ya se han encontrado restos arqueológicos que demuestran tener una antigüedad de más de mil años con lo que se confirmaría todas las historias contadas en aquellas antiguas sagas de Vinlandia.

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Publicado en: Edad Media Alta

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