La Revolución de Asturias de 1934

Carteles sobre la Revolución de Asturias de 1934

Hablando de la historia de Asturias todo el mundo se remonta a Don Pelayo y la Batalla de Covadonga. Sin embargo han habido otros episodios significativos que han marcado el devenir de esta región. Uno de ellos es el que nos traslada en el tiempo hasta octubre de 1934, cuando se produce el alzamiento socialista contra la república española, y que tuvo repercusiones trascendentales en una ciudad como Oviedo.

La Revolución de Octubre o Revolución de Asturias fue uno de los grandes preludios de la Guerra Civil que se desarrollaría poco tiempo después. Asturias venía siendo hasta la fecha la primera provincia de todo el Estado español con mayor número de huelgas. Más del 50% de su población era obrera, especialmente dedicada al sector de la minería. La situación política y social tan caótica lleva precisamente al levantamiento y las revueltas.

La insurrección en la Asturias de 1934 tiene como fin relevar por la fuerza al gobierno republicano de derechas y establecer un régimen socialista que beneficiara a la casta obrera. En todas las ciudades y pueblos de la región se producen diversos movimientos de ocupación para iniciar el avance hacia Madrid. Sin embargo la intervención del ejército republicano y la represión contra los insurrectos y manifestantes fueron tremendos.

Esta revolución asturiana se enmarca dentro de un proceso más amplio que ocurrió en todo el Estado español y que se denominó la Revolución de 1934. Pero al ser en Asturias donde tuvo un mayor énfasis se la cita como ejemplo del levantamiento. Los mineros, al disponer de armas y dinamita, llevaban mucho mejor organizada la revolución. Durante casi tres días se hacen con el poder en toda la región, por lo que el gobierno considera la revuelta como una guerra civil en toda regla.

Las medidas que se toman contra el alzamiento son enérgicas. Se solicita la presencia de las tropas de la Legión y los Regulares, acuarteladas en Marruecos, para aplastar a los insurrectos. A tal punto llegó el asunto que la ciudad de Oviedo quedó destruida en buena parte, incendiándose la Universidad, el Teatro Campoamor y dinamitándose la Cámara Santa de la Catedral.

A día de hoy no se sabe a ciencia cierta el número de fallecidos durante la contienda. Se cree que rondaron más de dos mil, incluyendo sacerdotes, mineros, población civil, etc… Muchos edificios de ciudades como Gijón u Oviedo quedaron destruidos y se perdieron muchos documentos y reliquias.

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Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España

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