La Segunda Cruzada

Cruzadas

La caída y ocupación turca del Condado de Edesa, fundado por los cristianos durante la Primera Cruzada, fue el principal detonante de la Segunda Cruzada.

Pese a que se trataba de una ciudad fortificada las defensas que encontraron en ella los turcos no pasaban de humildes artesanos y campesinos, así como el Obispo, así que cayó en manos de Imad al-Din Zangi a finales del año 1144, aunque la noticia aun tardaría un año en llegar al Papa Eugenio III. Edesa fue el primer baluarte cristiano fundado durante la Primera Cruzada y resultaba un importante lugar de peregrinación, además de ser fundamental en la defensa de los demás lugares conquistados.

Con estos antecedentes fue proclamada la Segunda Cruzada el 1 de Diciembre de 1145 mediante la bula “Quantum Praedecessores”, siéndole encargada la labor de su prédica al abad Bernardo de Claraval, quien sería elevado a la categoría de santo por la gran cantidad de voluntarios que logró reunir, en nombre del Cristianismo y con la promesa de la absolución total de todos los pecados. En esta ocasión la Cruzada fue liderada por Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, quedando el Papa Eugenio III en un segundo plano.

Desde Alemania partió Conrado III en Mayo de 1147 con su ejército en dirección a Edesa, por la misma ruta que siguiesen sus predecesores de la Primera Cruzada pero tuvieron la mala elección de pararse a descansar en la ciudad de Dorilea, lugar en el que fueron atacados por sorpresa por los selyúcidas. Los restos del ejército y el propio Conrado III se vieron obligados a escapar hacia la ciudad de Nicea para salvar la vida.

Por su parte las tropas de Luis VII que partieron desde Metz tuvieron mejor suerte, aunque con el contratiempo de que el hambre se cebó en ellos debido a la falta de avituallamiento y a una actitud muy poco combativa por parte del rey, ya que realizaba el viaje más por la expiación personal de sus pecados que por una victoria militar.

Los contingentes se reunieron y los reyes decidieron que en lugar de reconquistar la perdida ciudad de Edesa irían directamente hacia Jerusalén por ser un objetivo mucho más importante, y bordearon la costa del Mediterráneo al considerar que era la ruta más segura. Durante el trayecto atacaron Damasco, que entonces se encontraba aliada con el rey de Jerusalén y pronto pidió refuerzos al gobernador de Alepo, Saif ad-Din Ghazi I.

El ataque cruzado a Damasco llegó el 23 de Julio desde el Oeste, lugar donde pudieron aprovisionarse gracias a las huertas y despensas allí instaladas. Pese a las constantes embestidas de los musulmanes los ejércitos cruzados lograron llegar a las mismas murallas de la ciudad y comenzaron a sitiar la ciudad. Durante el día 27 trasladaron sus efectivos al Este de Damasco por ser una zona mucho menos fortificada y más escasa en alimentos, pero la llegada de Nur ad-Din les impidió recuperar su posición original al Oeste. Los cruzados no tuvieron más remedio que dejar atrás sus ansias de conquista de Damasco (la cual fue conquistada por el propio Nur al-Din) y marcharon rumbo a Jerusalén, donde otro sonoro fracaso tras una semana de infructuoso asedio dio al traste con las esperanzas de los cristianos.

Durante el año 1171 uno de los sobrinos de Nur al-Din llamado Saladino es proclamado Sultán de Egipto y se anexiona Siria, dejando al reino cristiano completamente rodeado y provocando la caída de Jerusalén en el 1187. Este sería el germen del que nacería la Tercera Cruzada.

Publicado en: Conflictos belicos, Edad Media Alta

Tags: , ,

Imprimir Imprimir




Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top