Dmitri Mendeléiev y la Tabla Periódica de los Elementos

Mendeleyev
La búsqueda y comprensión de la naturaleza de las cosas comenzó con la idea de que toda la materia que vemos está compuesto por cuatro elementos principales: agua, fuego, aire y tierra, pero con el paso del tiempo hemos ido “afinando” mucho más esta intuición. Hoy sabemos que existen muchos elementos que componen el Universo y que además existe una correlación entre ellos, un descubrimiento que llevó a muchos quebraderos de cabeza durante décadas y que finalmente llegó de la mano del químico de origen ruso Dmitri Mendeléyev (1834-1907).

Durante el siglo XIX y con la llegada de nuevos elementos químicos se hizo patente la necesidad de ordenarlos, siendo la primera opción la de hacerlo en función de sus masas atómicas, tratándose de una clasificación incompleta pues no tenía en cuenta sus propiedades (gases, sólidos o líquidos). Durante el año 1817 el químico alemán Johann Wolfgang Döbereiner presentó la idea de las “triadas”, englobando el Cloro, el Bromo y el Yodo en un mismo grupo en base a la relación de sus masas. Durante las siguientes décadas se hallaron más de estas triadas, llegando a unas 20 para el año 1850.

En 1862 el geólogo y mineralista francés Alexandre-Emile Béguyer de Chancourtois pone de manifiesto que las propiedades parecen repetirse cada 8 elementos, formulando así la Ley de las Octavas. El inconveniente de esta teoría es que no funciona a partir del Calcio, pero junto con las triadas de Döbereiner ayuda a disipar un poco más el misterio. La siguiente pieza del rompecabezas llegó en 1869 de la mano de Julius Lothar Meyer quien advirtió que los volúmenes atómicos parecían guardar algún tipo de periodicidad.

Durante ese mismo año Dmitri Mendeléyev termina de unir las piezas del puzle y da a conocer su primera Tabla Periódica, clasificando 63 elementos en función de sus masas atómicas y agrupados horizontalmente según sus similitudes. La tabla de Mendeléyev dejaba algunos espacios vacíos (para las masas atómicas de 45, 68, 70 y 180), y su explicación era que algún día se descubrirían los elementos que faltaban, cuyas propiedades pudo predecir aun sin conocerlos. Durante la siguiente década fueron descubiertos el Germanio, el Galio y el Escandio, confirmando con exactitud las predicciones de Mendeléyev.

Hay que aclarar que la tabla de Mendeléyev tenía algunos errores debidos a las deficientes técnicas de su época para determinar la masa atómica, pero fue la base fundamental para configurar la actual Tabla Periódica.

Publicado en: Edad Contemporanea, Personajes históricos

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