Teodosio I el Grande, Emperador cristiano

Teodosio el Grande

Flavio Teodosio nació en la ciudad de Cauca (la actual Coca, Segovia) en el año 346, y adquirió conocimientos y experiencia en el terreno militar bajo las órdenes y la atenta mirada de su padre, quien sería ajusticiado en el año 378.

Es entonces cuando el joven Teodosio recibe el encargo personal del Emperador Graciano de defender la ciudad de Mesia del avance imparable de los visigodos. En el año 379 recibe el cargo de Augusto en el Imperio Romano de Oriente combate con éxito a las tropas visigodas, a quienes ofreció la cualidad de Federados del Imperio y la tarea de defender las fronteras. Su hijo Arcadio fue honrado heredando el título de Augusto, con lo que se instauraba una nueva dinastía que de momento se limitaría a reinar en Oriente.

Al mismo tiempo el Imperio Romano de Occidente sufría las disputas internas entre el Emperador Graciano y su hermano Valentiniano II, y pese a que Teodosio en un principio apoyaba a Graciano, no tardó en aliarse con Valentiniano e incluso pasar a formar parte de su familia mediante el matrimonio con Gala en el año 387, hermana de Graciano y Valentiniano.

Su decisiva victoria en la batalla de Aquileya le valió para extender su influencia al imperio occidental, pese a que mantuvo a Valentiniano como regente oficial.

Quizá la característica más recordada de Teodosio el Grande fuese su pasión por el Cristianismo, que había sido instaurada ya como religión oficial en el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325, pero él fue más allá prohibiendo la práctica del arrianismo en el año 390 mediante el Edicto de Tesalónica. En los primeros tiempos trató de buscar un equilibrio entre ambas corrientes pero fue excomulgado por Ambrioso, el entonces Arzobispo de Milán, debido a la dureza con la que había reprimido la revuelta de Tesalónica, que se saldó con cerca de 7.000 muertos. La respuesta de Teodosio a la excomunión fue la de buscar la redención pública mediante la penitencia, convirtiéndose con ello en un Emperador títere de la Iglesia, encargado desde entonces de reprimir todo culto que se alejase del Cristianismo.

Pero estas medidas no hicieron sino sembrar el descontento entre los ciudadanos que profesaban el paganismo, y pronto retornó Eugenio en Usurpador, quien contaba con el apoyo de Arbogasto (jefe de la milicia occidental). Eugenio tomó el control de las posesiones romanas en las Galias, la Península Itálica y el norte de África, mientras Teodosio se encontraba en Constantinopla, ajeno a todo lo que transcurriese lejos de la frontera de Oriente, donde acababa de firmar un pacto de paz con el Imperio Persa.

Teodosio vuelve a la Península Itálica y consigue vencer a Eugenio, dándole el golpe fatal en las proximidades de Aquileya, tras lo cual se proclamó como Emperador de ambos imperios (Oriente y Occidente) en el año 394, pero se trató sólo de una fugaz y efímera unión de algo que ya estaba más que fracturado, por cuestiones tanto culturales como políticas, económicas y religiosas entre Roma y Constantinopla.

En el año 395 Teodosio fallece dejando el Imperio partido en dos y repartido entre sus dos hijos, Arcadio en Oriente con apenas 17 años y Honorio en Occidente con 11 años, tutelado por el militar y brillante estratega Estilicón. A partir de aquí la historia del Imperio Romano cambiaría radicalmente con la irrupción de Alarico I, el primer gran rey de los Visigodos.

Publicado en: Edad Antigua, Historia de Roma, Personajes históricos

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