Siddharta y el nacimiento del Budismo

Principe Siddhartha

El budismo nace junto con la persona del príncipe Siddharta Gautama y su búsqueda de la iluminación, de su afán por conocer la naturaleza de las cosas y de escapar del sufrimiento a través de la meditación. Siddharta fue un príncipe nacido en la ciudad de Lumbini durante el año 536 a. C., y una profecía acompañó a su nacimiento: el príncipe llegaría a ser un líder poderoso o un decrépito iluminado, pero nunca ambas cosas.

El padre de Siddharta temeroso de que su hijo tomase el camino para convertirse en un líder espiritual le educó férreamente en las costumbres palaciegas, procurando protegerle de cualquier influencia externa y en un principio esta treta funcionó. Pero el príncipe era curioso y ansiaba conocer el mundo, así que desobedeció las órdenes de su padre y salió en busca de nuevas experiencias y conocimientos. Así observó la pobreza, la enfermedad y el inevitable final de todos los hombres, la muerte. También pudo observar a un santón hindú y quedó asombrado por su actitud pacífica y calmada, casi ajena al mundo caótico que le rodeaba.

Con 29 años, el príncipe abandona el palacio y a su familia, dejando atrás cualquier posibilidad de ser rey algún día y marchó rumbo a La India, donde se empapó de las enseñanzas hinduístas que mostraban la austeridad como forma de alcanzar la gracia espiritual. La principal idea tomada por Siddharta de la religión hinduísta es la de la reencarnación, que será fundamental para el futuro concepto del budismo.

Durante cinco años Siddharta convive entre santones vestido apenas con unos harapos y subsistiendo con lo mínimo, llegando a comer incluso un sólo grano de arroz y viviendo en plena calle, pero concluyó que este camino no le llevaría a alcanzar su objetivo. Entonces tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida, se sentaría bajo una higuera y no se levantaría hasta alcanzar la comprensión total, aunque el proceso le llevase a la muerte.

Fue tras siete semanas de meditación, a la edad de 35 años, cuando Siddharta tuvo la visión que esperaba y en ella pudo contemplar a los hombres nacer, morir y reencarnarse siguiendo las ruedas del Karma, unos felices y otros viviendo en desgracia. Así comprendió que las buenas y malas acciones retornan a nosotros haciéndonos evolucionar, obteniendo recompensas o castigos a lo largo de las sucesivas reencarnaciones y que sólo mediante el sufrimiento se alcanzaba finalmente el Nirvana. El Nirvana es el estado último del ser y en el que se escapa finalmente de la rueda de las reencarnaciones aunque no puede ser alcanzado en la vida terrenal, pero si que se podía escapar del sufrimiento en vida renunciando a nuestro propio ego.

A partir de este momento Siddharta comienza su prédica como Buda (iluminado) y muestra el llamado “Noble camino óctuple” consistente en ocho preceptos: Visión recta, Intención recta, Discurso recto, Acción recta, Ocupación recta, Esfuerzo recto, Atención recta y Concentración recta. Durante el resto de su vida se dedicó a la enseñanza, falleciendo a la edad de 80 años víctima de la disentería pero sus enseñanzas serían recopiladas de manera póstuma por sus seguidores y extendidas por la India y la mayor parte de Asia en sus primeros tiempos, siendo llevada por todo el mundo en siglos posteriores.

Publicado en: Edad Antigua

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