El nacimiento del Islam

Kaaba en la Meca

La palabra Islam puede traducirse como “someterse” o como “uno que se somete”, siendo una de sus principales facetas la del sometimiento a la voluntad de Alá. El Islam es una religión monoteísta que reúne a cerca de 1.800 millones de fieles y que sigue a Alá, nombre que se cree deriva de “al illah”, cuya traducción literal es “el Dios”. Nacida de las enseñanzas del Antiguo Testamento, el Islam toma la premisa de que Jesucristo fue en efecto uno de tantos  profetas de Dios, precedido por figuras como a Noé, Abraham, David, etc, y también de que Mahoma fue el último y el más importante de todos.

Ubu´l Kassim (conocido como Mahoma) nació en la ciudad de Meca en el año 570. Su padre falleció poco antes de nacer él, y su madre cuando el pequeño contaba con apenas 6 años, por lo que fue criado y educado primero por su abuelo y después por Abu Talib, su tío abuelo. Trabajó desde muy joven como conductor de camellos en las caravanas comerciales, lo que le permitió tomar contacto con los sirios y con los egipcios y ampliar sus horizontes intelectuales. A la edad de 25 contrae matrimonio con una acaudalada viuda llamada Khadijahm, lo cual le brinda la posibilidad de retirarse a una vida de meditación sobre el significado mismo de la existencia.

Por aquel tiempo la religión árabe era politeísta, con su propio panteón formado por varios dioses y divinidades como los djinn y los ángeles, y entre los cuales se encontraba Alá. Uno de los 360 templos de la ciudad de Meca era el llamado “de la Roca Negra” o Kaaba, un fragmento de meteorito caído a la Tierra y que según la tradición árabe fue un regalo del arcángel Gabriel al profeta Abraham.

Cuando Mahoma tenía 40 años (en el año 610) sus largas jornadas de meditación comenzaron a traer consigo fuertes convulsiones y expulsión de espuma por la boca, y lo que él consideró como revelaciones de otras entidades, sin llegar a asegurar que se tratase de ángeles o de demonios. Inseguro sobre lo que debía hacer consultó con Khadijahm, quien le recomendó escuchar tales revelaciones y seguir sus indicaciones, ya que (según creía ella) procedían del mismo arcángel Gabriel. Sus visiones fueron recopiladas por sus amigos a lo largo de los siguientes 22 años y hasta el día de su muerte, de ahí el nombre de Corán que es una adaptación del vocablo “Qur’an”, traducible como recitaciones o dictados.

Pero la expansión de su nueva religión no fue nada fácil al principio, sobre todo por las reticencias de los mercaderes a perder su negocio de venta de objetos de culto para el amplio abanico de dioses y criaturas ultraterrenales. La idea de un único y omnipotente Dios contrastaba con la idea comúnmente aceptada del panteón árabe, y a tal punto llegó la situación que Mahoma y sus pocos seguidores fueron perseguidos en Meca, viéndose obligado a abandonar la ciudad junto con Abu Bakr (uno de sus seguidores) el 16 de Julio del año 622 y refugiarse en una cueva durante 3 días. El día en que Mahoma y su discípulo abandonan la cueva y parten hacia la ciudad de Yathrib (19 de Julio) es considerado como el primer día del Islam, y que pone a cero el calendario islámico.

Tras su llegada a Yathrib comenzó a ganar seguidores para su causa y tal fue su éxito que la ciudad fue rebautizada como Medina (ciudad del profeta), fue nombrado magistrado y terminó por imponer la Teocracia, sociedad en la que religión y política son indivisibles. La figura de Mahoma fue elevada a la de profeta reconocido y de rey, usando su gobierno para continuar expandiendo el Islam entre los judíos, pero estos no reconocían a Alá como otra visión de Jehová, y esto no gustó a Mahoma, quien decretó que a partir de ese momento se rezaría en dirección a la ciudad de Meca y no hacia Jerusalén. También inició la persecución de los judíos que no siguiesen los preceptos musulmanes.

Los últimos años de Mahoma pasaron entre victorias y derrotas sucesivas y continuos intentos de financiar tanto su estatus en Medina como la expansión del Islam mediante el saqueo de caravanas, siendo herido en más de una ocasión. Regresó a Meca y destruyó todos los ídolos y templos excepto el de Kaaba, para luego declararla como la Ciudad Santa del Islam. Tras el fallecimiento de Mahoma en el 632 las palabras del Corán resonaban por la mayor parte de la península de Arabia y sus sucesores fueron llamados Califas, quienes expandieron aun más las fronteras del Islam llegando a Siria, Egipto, Persia, Jerusalén y Mesopotamia.

Foto vía: thegospelcoalition

Publicado en: Edad Media Alta

Tags: , ,

Imprimir Imprimir




1 comentario

Comments RSS

  1. Sergio Ramon dice:

    Tenia conbulciones y echaba espumas por la boca..
    No te parece mas bien una posesión demoniaca la concepsión del islam..??

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Top