La ocupación española del Sahara Occidental

Emilio Bonelli

La historia está plagada de episodios de exploración, colonización y conquista, en algunos casos muy costosas tanto en vidas como en fondos y en otros extremadamente económicos y pacíficos. Buen ejemplo de ello son las conquistas de los imperios Azteca e Inca por parte de Hernán Cortés y Francisco Pizarro respectivamente.

Pero hay uno que resultó especialmente efectivo para España, la conquista del Sahara Occidental, cuyo coste total se saldó con 7.500 de las antiguas pesetas y sin haber derramado una sola gota de sangre.

Para comprender cómo sucedió primero es necesario conocer primero a su artífice, Emilio Bonelli.

Emilio Bonelli nació en Zaragoza en 1855, y después de quedar huérfano de madre a temprana edad comienza una serie de viajes con su padre, en los que visitaría Marsella, Argel, Túnez y Tánger y se empaparía de las costumbres e idiomas, aprendiendo a desenvolverse en español, francés, italiano y árabe. Cuando contaba catorce pierde a su padre a causa del cólera y se ve obligado a buscar trabajo, y gracias a su dominio de cuatro idiomas logra un puesto como traductor en el Consulado español en Rabat.

Tras conseguir unos ahorros se costeó el ingreso en la Academia de Infantería de Toledo, saliendo de ella con el grado de Alférez y fue destinado a Madrid, donde además de su trabajo castrense colaboró con el ayuntamiento madrileño en actualizar sus cuentas, por lo que recibió un pago de 3.000 pesetas, compensación que le sirvió para emprender un viaje a Marruecos donde acumuló información sobre la situación política del lugar.

A su vuelta propuso al entonces Ministro de Guerra Genaro Quesada Mathews un plan para tomar la costa marroquí, lugar bastante alejado de la influencia del Sultán. Así podría proteger a los barcos de pesca de Canarias que habían sufrido recientes ataques, pero su propuesta fue rechazada de pleno. Bonelli decidió volver a intentarlo, esta vez con el Presidente Cánovas del Castillo, quien se mostró a favor de la campaña pero para no sembrar la discordia con el Ministro de Gerra se limitó a retirar 7.500 pesetas de los fondos reservados para financiar en secreto su aventura.

Emilio Bonelli viajó hasta Tenerife en 1884, y después de vestirse al uso árabe alquiló un velero llamado Ceres con el que partió hacia la costa marroquí acompañado de un pequeño grupo de exploradores españoles. Tras alcanzar la costa, el grupo construyó una caseta y plantaron la primera bandera de España, en el lugar que se convertiría con el tiempo en Villa Cisneros. El periplo de Emilio Bonelli en su conquista del Sahara Occidental duró cerca de dos meses, en los cuales los españoles fueron pactando con las diferentes tribus a lo largo de la costa, desde Cabo Bojador hasta Cabo Blanco. El conocimiento de Bonelli en idiomas y costumbres fue clave para desenvolverse en tierras marroquíes.

Cuando en el año 1885 quedaron establecidos los términos para el reparto colonial de África, en la Conferencia de Berlín, España dio a conocer públicamente los avances de Bonelli y su presencia en Marruecos, siendo presentada la Declaración de Protectorado Español del Sahara Occidental, con lo que se aseguró este territorio ante las demás potencias europeas.

Publicado en: Edad Contemporanea, Historia de España

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