Apuntes históricos sobre el Vaticano

Ciudad del Vaticano

Los terrenos que actualmente ocupa la Ciudad del Vaticano eran conocidos en la antigüedad como Ager Vaticanus o Campos del Vaticano, aunque los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el origen de esta palabra. Unos apuntan a que los antiguos habitantes de la zona eran un pueblo de origen etrusco llamado Vaticum, mientras que otros sostienen que la palabra deriva del término latino “vates” que significa adivino. La segunda opción nos habla de una colonia de magos y adivinadores que existió aquí, y que se ganaban la vida mediante la profecía y las artes adivinatorias. Otro de los problemas a los que se enfrentan los historiadores es que la mayoría de registros cristianos de la época fueron destruidos durante el mandato de Dioclesiano en el siglo IV.

Fue el emperador Constantino el Grande el que selló la paz con los cristianos y su Iglesia, que pasarían a convertirse de proscritos y perseguidos a ser una religión con todos sus derechos e incluso algunos privilegios. Durante este siglo también se comenzó a construir un templo que después se convertiría en la actual Basílica de San Pedro, en el lugar donde se dio sepultura al primer Papa católico. Los terrenos circundantes a la Basílica fueron adquiridos por la Iglesia a principios de la Edad Media, y se le agregó un puente llamado Pons Aelius para comunicarlos con Roma. Cada uno de los Papas sucesivos fue añadiendo elementos arquitectónicos de acuerdo a sus preferencias.

A mediados del siglo VIII, Pipino el Breve reconoce de forma oficial la posesión de esta zona al Papa Esteban II, en agradecimiento por su ayuda en la coronación de Pipino como rey de los francos. Las posesiones de la Iglesia en esta región fueron aumentando en forma de conquistas y donaciones, hasta el punto de que en el siglo IX, cuando Carlomagno establece de forma legal los Estados Pontificios, éstos abarcan casi la totalidad de la zona central de la península italiana. Bajo el papado de León IV, a mediados del siglo IX, se erigen murallas alrededor de la Ciudad del Vaticano con la intención de proteger tanto la Basílica de San Pedro como el resto de edificaciones (hostales, pequeñas iglesias, plantaciones y huertos) de los frecuentes ataques de los sarracenos. Este paso la convirtió en la práctica en un distrito aparte.

Durante buena parte del siglo XIV, entre los años 1309 y 1377, la residencia papal estuvo en Avignon, por petición expresa de Felipe IV de Francia y consentimiento de Clemente V. Este periodo estuvo marcado por una fuerte influencia por parte de Francia, y no es de extrañar que los 7 Papas que pasaron por Avignon fuesen de nacionalidad francesa, así como 111 de los 134 cardenales ordenados.

Aunque la capital pontificia fue reinstaurada en Roma por orden de Gregorio XI, poco después y ante su discordancia con la elección de Urbano VI, Clemente VIII la juzgó inválida y se autoproclamó Papa con sede en Avignon. Mientras los ingleses estaban del lado de Urbano VI, los franceses apoyaban a Clemente VIII, siendo una de las causas de la Guerra de los Cien Años. Este periodo de división fue conocido como el Gran Cisma y terminó en el año 1417.

Una gran parte de los Estados Pontificios siguieron en manos del Vaticano hasta el año 1797, pero la llegada de Napoleón Bonaparte terminó con esta situación cuando se hizo con el control del territorio y dio paso a la creación de la República Romana. A principios del siglo XIX el Papa Pío VII consiguió recuperar el dominio sobre la mayor parte de las antiguas posesiones de la iglesia, que le fueron devueltas por el Congreso de Viena tras la derrota de Napoleón.

En el año 1870 llega el fin para los Estados Pontificios, cuando el rey Víctor Manuel II anexiona sus territorios al Reino Unificado de Italia, y el poder jurisdiccional del Papa queda limitado a la Ciudad del Vaticano. Los Papas sucesivos mantuvieron dentro de la ciudad un encierro voluntario a modo de protesta por la pérdida de los territorios, conducta que terminó con el Tratado de Letrán, firmado por Benito Mussolini y la Santa Sede, en el que se reconocía la soberanía y condición de Estado de la Ciudad del Vaticano.

Foto vía: turismo

Publicado en: Edad Antigua

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